Derribando el monumento a un recuerdo

Esta entrada va a ser cortita.

Todavía estoy trabajando mucho en cómo encarar este 2021, y en como digerir las cosas que pasaron (o que no pasaron) en el 2020. Cuando logre poner todo en palabras, voy a volver a publicar una entrada con toda mi información. Mientras tanto, quería compartir esto.

Dentro de la marea de eventos, emociones y decepciones que nacieron, se alimentaron y perecieron en una cuarentena que intentó pasar ante nuestros ojos con un disfraz de serenidad, decidí hacer esta entrada con una de las cosas buenas que me ocurrieron.

Un evento fugaz, que pasaría desapercibido ante cualquier persona que haya vivido una vida de autoestima medianamente normal. Pero para mí, y para cualquier persona que lea este blog y se sienta identificada conmigo, entenderá que lo que voy a narrar fue tan impactante para mí, que retumbó fuertemente en cada hueso de mi cuerpo.

Juli, mi mejor amiga, me envió un mensaje con captura de pantalla. En dicha captura, se observaba una conversación de instagram con Martín.

Si ustedes leen el blog desde hace mucho, sabrán quién es Martín. Aunque puede que lo hayan olvidado, así que voy a hacer un mini resumen en cursiva. De este modo pueden saltearse todo el párrafo en caso de que sí recuerden quién es.

Martín era una de las personas que conocí en 1er año de mi carrera. Un año antes de iniciar este proyecto. Él estaba en el grupito que Juli supo juntar (integrado por Fran, Yuno, Juli y yo). Martin me había caído mal de entrada, pero cambió esa impresión a fuerza de humor. Demostró interés real en acercarse a mí, en conocer las cosas que me gustan y en sacarme conversación. Era un poco más invasivo que Fran, y me costaba seguirle el ritmo. Pero era divertido y de a poco me acostumbré a su presencia (si están familiarizados con el MBTI, estoy casi segura de que Martin es ENTP).

Yo nunca tuve amigos varones, así que muchas veces me costaba relacionarme tanto con él como con Fran. Creo que lo captaban así que a veces sentí que intentaban ponerme incomoda apropósito. Hubieron muchas situaciones que cualquier chica con una pizca de autoestima hubiese considerado flirteo, pero esa idea era tan extraña, tan imposible en mi mente, que siempre lo atribuí a alguna especie de broma que intentaban gastarme.

Volviendo un poco a la historia, Martín se quedó un mes más antes de abandonar la carrera, luego de que Fran y Yuno hayan abandonado. Durante ese tiempo, se encargó de hacerme reír todas las mañanas, y un día, antes de irse, me regaló un dibujo a lápiz de Naruto (a él ni siquiera le gustaba la serie). En ese tiempo me pregunté por qué a mí. Porque nunca le regaló nada a otra persona del curso. Entonces… ¿Por qué a mí?

Mi resistencia al pensamiento de que podría tener algún interés en mí, es una de esas cosas que me hicieron hartarme, y comenzar este proyecto.

Luego de que abandonó la carrera, simplemente, se perdió el contacto. Y pasaron 8 años.

Volviendo al presente, Juli me había comentado durante el 2020, que Martín había solicitado seguirle. Mi primer pensamiento fue que tal vez quería algo con ella. No le di muchas vueltas. Luego no volvió a comentarme nada, hasta que me mandó una captura diciéndome “Es la 3ra vez que pregunta por vos”.

Adjunto captura.

Esto me recontra sorprendió. Obviamente me parece súper normal que pregunte por mí si es que justamente está hablando con Juli. Es un tema obvio de conversación porque sabe que somos amigas. Pero… TRES veces? Obviamente me estaba MURIENDO de la curiosidad de saber sobre las otras dos veces, y sin dudarlo, entré a la cuenta de ella para leer la conversación (tengo su contraseña y su permiso).

Allí me encontré con varias menciones hacía mi persona. Pero la que me llamó la atención de manera alarmante fue la primera conversación que tuvieron. Adjunto captura.

Literalmente, no sabía si Juli era Juli y lo primero que hizo fue preguntar por mí. Yo sé que soy pelotuda y que siempre doy vueltas donde no hay caminos, y siempre me da mucho miedo pecar de egocéntrica… pero ¿Esa conversación no da a entender que me estuvo buscando a mí en diferentes redes sociales y por eso contactó con Juli para saber qué onda yo?

En fin, todas las veces que él preguntó por mí, Juli cambió de conversación, porque sabe que valoro mucho mi anonimato.

Pero chicos/as, acá esta lo loco: realmente quería que Martín sepa de mi yo actual.

Es increíble, pero por primera vez no sentí vergüenza de que alguien que conocí en el pasado fuese a enterarse de mi situación actual. Hace un año, me hubiese resultado bochornoso que alguien que me conocía desde antes de comenzar el proyecto fuese a saber de mí. Me sentía estancada, y sin resultados. Quería desaparecer… que la gente simplemente se olvide de mi existencia. Quería que la gente me olvide y que me vuelvan a conocer desde cero cuando finalmente logre llegar a un punto álgido de este viaje de mejora personal.

Pero cuando leí esa conversación, ardía en mí el deseo de que Juli le hubiese dicho sobre todas las cosas que logré al día de hoy, todo lo que soy.

Recordé inmediatamente cuando Fran contó que cantaba y que tocaba la guitarra, y Martín me preguntó “Y vos?” y yo negué con la cabeza… a lo que él me contestó “Que inutilidad la nuestra, eh…” Refiriéndose a que ninguno de los dos podía.

Quería que Juli le contara que estudié música, que toco el cello. Que me recibí… tantas cosas.

Claro… todavía tengo pánico de que alguien me vea en la calle. Todavía tengo miedo de que alguien me vea físicamente, pero aun así, lo mencionado en esta entrada es un cambio positivo tan grande… jamás me pasó esto de sentir emoción, de sentir ansias de que alguien sepa sobre lo que soy y lo que hago, sobre todo lo que estuve haciendo con mi vida. Jamás me pasó no sentir vergüenza.

Así, como si nada, me encontré con uno de los primeros resultados de tanto trabajo.

Nos vemos en la próxima entrada.

Gracias a todos.

Spoiler para todos los que se están preguntando: No, no me pude hacer la cirugía (esta todo cerrado por el covid). Voy a explicar mejor las cosas en la próxima entrada.

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Una serie de eventos desafortunados (Parte 2)

Escribí, borré y rescribí esta entrada unas veinte veces.

Y es que me habían pasado tantas cosas malas durante la mitad siguiente del 2019 que no sabía cómo resumirlas sin que el blog quede cubierto bajo un abrigo de sombras. Deprimir nunca es la intención. Realmente no es así como lo percibí en ese momento, y ahora mucho menos. Por eso era difícil escribir cinceladas de esperanza en un fondo tan oscuro. Y mientras escudriñaba mi cerebro intentando encontrar una forma de expresar todo lo que quería, seguían pasando cosas al rededor mio que sacudían el paisaje que apenas lograba dibujar en mi cabeza.

Incluso hoy, todo está cambiando tan rápido que siento que si no estoy aferrada a algo, las cosas se tambalean.

En uno de esos cambios vertiginosos, ayer se declaró la cuarentena total en mi país. Y eso trajo consigo una verdad inevitable: el retraso indefinido de mi cirugía. Esto significa simplemente otro golpe más que se añade a una lista inquietantemente creciente.

Pero desde el lado positivo, la cuarentena me está dando tiempo para sentarme y hacer las cosas que deseo, incluyendo escribir esta entrada. Y para eso tengo que analizar el por qué me tardé tanto. Aquí la respuesta:

Tenía dos corrientes de pensamiento agolpándose en mi cabeza, cada una con su propia voz y razonamiento:

  • La primera me dice que si yo siguiera un blog sobre una persona que se esfuerza por cambiar, querría conocer absolutamente todos los altibajos del autor. En otras palabras, si yo quisiera cambiar mi vida, me parecería injusto que se me oculten los momentos oscuros, porque yo también tendría que pasarlos tarde o temprano.
  • La segunda corriente surgió mientras escribía. No tengo los recursos literarios suficientes como para escribir algo representando mi mentalidad durante esos momentos oscuros. Sí, me dolieron. Sí, me sentí desesperanzada y cansada. Pero siempre supe que todo iba a estar bien, que todo iba a mejorar ¿Cómo representar ambas cosas en una sola entrada? Creo que solo lo haría más confuso.

Esto me llevó a una decisión: Al no ser capaz de unir ambas corrientes y llegar a una conclusión final, lo mejor que puedo hacer es darle el poder a ustedes de leer lo que quieren leer.

Voy a escribir a continuación de manera resumida lo que me ocurrió, y luego dentro de un documento en drive, escribiré todo para aquellos que quieran leer detalladamente los eventos en su totalidad.

  1. No había logrado rendir nada, se me acumularon 8 materias para diciembre, lo cual imposibilitaba la idea de que me reciba en el 2019.
  2. Me caminé toda la ciudad, y no encontré ningún colegio que me permita hacer la práctica que me faltaba para comenzar la residencia. Finalmente por diversos motivos externos a mí, no pude hacerlo, por lo que de mala gana mi profesora me permitió comenzar la residencia.
  3. Dejé 3er año de francés.
  4. Atrasaron mi cirugía, y si todo salía bien, recién podría realizármela recién en el 2020. No sabía en qué mes. Y ahora, con la cuarentena, mucho menos.

Para quienes quieran ahondar en cómo ocurrieron todas estas cosas, acá les dejo una explicación más larga.

La prepaga está aumentando de precio de mes a mes. No tienen idea de los sacrificios que hice y sigo haciendo para poder alcanzar esa cirugía. Nadie dijo que iba a ser fácil, pero es que… la cantidad de cosas que me estuve restringiendo por mucho tiempo con la finalidad de poder pagar esa prepaga es colosal. Todos estos meses estuve observando a la gente a mi alrededor comprarse cosas que les gustan: ropa, zapatillas, auriculares, tatuajes, alisados, celulares, etc.

No recuerdo cuándo fue la última vez que compré algo para mí. Saber que voy a tener que seguir pagando esa prepaga durante varios meses más, drenandome de todo poder económico y en consecuencia, truncando gran parte de mis planes estéticos a futuro, fue un topetazo muy potente.

Pero eso no es lo peor. Lo más preocupante es que no sé en qué mes del 2020 será la cirugía, y por ende, podría interrumpir todo curso que decida tomar/retomar.
Los que conocen la cirugía, deben saber que la recuperación tarda minimamente un mes (en los mejores casos), condicionando y hasta echando por tierra todo objetivo que me proponga para el 2020.

Trabajo, idiomas, instrumentos… todo estaba fuera de mis manos. Todos mis deseos secuestrados por ciertas condiciones que estaban, nuevamente, fuera de mi control. Y recibí la excusa perfecta para abandonarlo todo y volver a mi vida anterior. Sentí que me estaban regalando un pretexto para que yo lo use al decidir tirar todo por tierra.

Pero yo ya dejé de fantasear con la idea de abandonar todo y huir de la vida, ya comprendí que a veces te quedas estacionada en una esquina rara de la vida, en la cual pareciera que todo se escapa de tus manos. Porque entendí que en esa esquina, lo único que sigue estando bajo tu control es la capacidad de decidir cómo tomar las cosas. Esa decisión es una de las pocas cosas que aun me quedan, y no iba a desperdiciarla.

Cerré los ojos y pensé en lo diferente que era mi vida hace 5 años. Hace 5 años, la persona que habita hoy mi cuerpo, no existía. Aquel cadáver es abono para mis pensamientos actuales. Y soy mucho más feliz ahora. A pesar de haber pasado por miles de cosas, a pesar de que la estoy pasando mal, soy mucho más feliz ahora. Y entonces pensé:

¿Si logro pasar por todas estas cosas, seré aún más feliz dentro de 5 años?

No sé… solo sé que todo va a estar bien.

A mitad del 2019 comencé a dar la primer clase de mi residencia con esa mentalidad, y sentía una química muy fuerte con los chicos, y eso se veía en la clase. Varias veces sentí una necesidad fuerte de detener la clase y hablar con los alumnos sobre sus planes, sus inquietudes, sus miedos.

Pero mentiría si dijera que no estaba estresada. Les juro que fueron los peores días que viví a nivel físico: la nariz no me paraba de sangrar, tenía pesadillas todas las noches, dolores musculares, perdida de cabello, ganancia de peso, y un agotamiento terrible.

Suficiente es decir que no veía series, ni películas, ni leía libros. No tenía tiempo para nada. Salía de mi casa sin siquiera verme al espejo. Solo quería que se termine.

La pasaba muy bien con los chicos, pero saber que mi profesora podía entrar a observarme y a juzgar mi clase en cualquier momento era simplemente insoportable ¿Qué clase de sistema logra que odies algo que te gusta hacer?

Caminaba por las calles como un fantasma, arrastrando los pies, con la ropa más cómoda que podía encontrar, con las ojeras marcadas y el cabello recogido en un rodete hecho sin ganas. No había nada en mi cabeza que no sea relacionado a la residencia: Qué actividades podía planear? qué podía hacer para que la profesora me apruebe la clase? qué iba a hacer con los chicos?

Un día, mientras venía soterrada en diferentes pensamientos, escuché una voz lejanamente familiar:

– ¿Carla?

Lo supe inmediatamente. Supe quién me hablaba, y supe cómo el efecto que tendría en mí ese encuentro. Tuve ganas de acelerar el paso y desaparecer, pero no podía.

Me volteé, como aquellos personajes de películas de terror, que presienten que no desean ver lo que está detrás de ellos, y al frente mío tenía a Maria.

Para aquellos que no siguen el blog desde el principio, Maria era mi mejor amiga durante la primaria. Y por “Mejor amiga” quiero decir, la persona de la que fui sombra por toda mi infancia. Ella estaba exactamente igual, la hubiese reconocido a kilómetros. Pero eso jamás sería un problema para ella, ya que siempre fue segura de sí misma.

Pero yo… el hecho de que yo esté igual es un golpe tan devastador, tan fatalista, que creo haber piloteado esa conversación en modo automático. Alejada de este cuerpo que tanto resiento.

Hablamos rápido, cada una tenía un lugar donde ir. Fue una de esas conversaciones en las cuales dos adultos se comunican luego de mucho tiempo, y descubren que no tienen nada que compartir. Hablamos de que nos quedaban pocas materias, de que yo nunca más la contacté, y chistes de mi antisocialismo. Nos despedimos, y cada una siguió su camino. Yo un poquito más desganada, un poquito más cansada, un poquito más rota. Evitando mirarme en el reflejo de las vidrieras y las ventanas de los autos. Pensando en qué hubiese pasado si me cruzaba con Fran en vez de con Maria.

Finalmente, mi profesora me fue a observar en la 4ta clase, y bueno, les dejo los resultados:

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Había valido la pena, pero aun no se terminaba. Eran 12 clases en total, y por ende, me quedaban 8 clases más. Dentro de esas 8 clases, tenía que venir otra profesora (a la cual no conozco) a observarme, y encima de eso, tenía que planificar con los chicos cómo daríamos la clase final, ya que en la clase número 12, ambas profesoras vienen a juzgarte. Tenía compañeras que se habían sacado un 8/9 en la primer observación, se relajaban, y en la segunda sacaban un 4.

Nuevamente sentí el desprecio de mi profesora, ya que siempre que observaba y calificaba una clase, la siguiente semana hablaba de lo observado. Si un alumno sacó una buena nota, la profesora remarcaba su performance. Pero a mí ni me mencionó.

En fin, no voy a mentir diciendo que no me decepcioné, pero creo que debería haber entendido que no iba a recibir el mismo trato. Igualmente, luego de una buena nota, quería relajarme, cada célula me pedía un respiro, pero no podía. Tenía que diseñar actividad detrás de actividad, tenía que forzar mi cabeza desgastada a crear cosas innovadoras y creativas, hacer los planes, los materiales. Una y otra vez.

La otra profesora cayó en la clase número 7, y aquí están los resultados.

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No lo podía creer, Fui la única con 2 nueves. Aun así, jamás recibí ningún tipo de halago o reconocimiento departe de las profesoras durante las clases, eso siempre se guardó para los alumnos “VIP”.

Pero… más allá de mi propio ego ¿Realmente eso me quitaba merito?
Sé que la respuesta es no… pero me hubiese gustado saber qué se siente.

Finalmente, el día de la clase final llegó, tenía que demostrar todo lo que habían aprendido los chicos. Llegaron las dos profesoras, y acá el resultado de tanto esfuerzo:

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Tantos meses de estrés habían valido la pena. Dejar cello, dejar francés, todo valió la pena solo por esto. Se terminó, y espero jamás volver a pasar por algo similar. No creo que vuelva a elegir hacer voluntariamente algo más difícil, más estresante que esto.

De acá en adelante todo tiene que ir cuesta arriba, ¿no?


Era diciembre, y yo estaba agotada, en todos los aspectos posibles.

Había aprobado todas las materias de teoría músical pertenecientes al 5to año. Había terminado la residencia. Había aprobado italiano.

Pero tenía literalmente 8 materias y necesitaba sacar alguna para sentir que podía cerrar el año sin arrepentirme de nada.

Logré aprobar 3 materias, y decidí dejar 5 para febrero/marzo.

Para mí, el año ya había finalizado cuando a mitad de diciembre recibo una llamada de un numero desconocido. Al atender me dicen:

– ¿Hola, Carla?
– Si si, soy yo…
– Mirá, soy del instituto de inglés “Freedom”, no sé si lo conoces.
– Si si, lo conozco…
– Te quería comentar que tu profe te recomendó y me dejó tu número para que me comunique con vos… estamos necesitando profesoras para el año que viene, sería para marzo… ¿Te interesa?
No lo pensé un segundo
– Si si obvio, me interesa!

Tantos pensamientos revoloteaban mi mente: Por un lado, la profesora dio MI numero, no dio el número de uno de los alumnos “VIP”, dio el mio. Me superé al nivel en el que la forcé a reconocerme. Me sentí, finalmente, orgullosa. En segundo lugar, finalmente iba a poder trabajar e iba a poder pagar la prepaga sin problemas…

Y la epifanía me golpeó como un rayo.

No sabía cuándo sería mi cirugía, y por ende, no podía aceptar el trabajo. Si comenzaba a trabajar en marzo y la cirugía se realizaba en mayo o en abril, por ejemplo,  eso significaría que realicé un proyecto entero anual solo para abandonar en poco tiempo. Esto sería una perdida de tiempo para mí, y falta de honestidad para con ellos.

La cirugía necesitaría minimamente un mes de reposo. No era correcto ocultar este hecho a las personas que querían contratarme.

Unos pocos días meditándolo me hicieron mandar un mensaje a la persona que se comunicó conmigo, y contarle mi situación. Ella me respondió con un “Gracias por tu honestidad, tu salud es lo primero! Te tendremos en cuenta para el 2021”.

Y así, con un remate digno de un chiste, terminó mi 2019.


Esta entrada resultó bastante larga, por lo que decidí escribir en una nueva mis objetivos para este 2020. No creo que vaya a tardar demasiado, pero tendré que enfrentarme a recontar los objetivos de la lista del 2019, y probablemente entender que no cumplí ni la mitad de ellos. Va a ser duro, pero no va a ser la primera vez que algo es difícil para mí. Y probablemente, para vos tampoco.

Gracias por esperar. Gracias a quienes me mandaron mensajes preocupandose por mi ausencia. Gracias.

Una serie de eventos desafortunados (Parte 1)

Bueno, ¿por dónde empezar? Primero que nada, quiero darle las gracias a todos los que me hicieron llegar sus mensajes. Ya sea por medio de comentarios, por medio de emails o mensajes, fui gratamente sorprendida por la cantidad de personas que me leen. Creo que a pesar de la distancia que existe entre todas nosotras, estamos todas profundamente conectadas por el deseo del cambio. Gracias.

Segundo, quiero comentarles a todos los que se preocuparon por mí que a pesar de que me pasaron mil cosas malas durante estos meses… ni por un segundo pensé en abandonar todo. Jamás cruzó por mi cabeza la idea de no seguir adelante. Simplemente me sentí muy abrumada y necesitaba tomar una pausa del blog, ya que como aclaré en el post anterior, sé que si hubiese escrito cosas en ese momento, probablemente sería un post desde la oscuridad de que lo abraza a uno en esos momentos, y no desde la claridad que uno abraza cuando se sale. Y ahora estoy desbordada de esa claridad, y siento que soy capaz de narrar las cosas objetivamente.

Y tercero… finalmente me siento lista para derramar en esta entrada todos los problemas que atravesé desde la última vez que publiqué algo. Va a ser largo, y va a ser decepcionante, lo siento mucho. Es la primera vez desde que cree el blog, que creo que no cumplí con casi ningún objetivo anual. Estoy aterrada de actualizar la lista y tener que ver como todos los deseos de este año perecen en rojo, pero lo que me deja tranquila, es que sé que mi falta de avances no fue por pereza, sino por la junta de varios problemas que se fueron apilando sobre mi espalda.

Voy a dividir la entrada en dos, para que no sea tan densa. La próxima entrada la voy a publicar en un par de días. Gracias.

Si tuviese que marcar un momento exacto que dio inicio a una “serie de eventos desafortunados”… me inclinaría probablemente por la enfermedad de mi gato en el mes de mayo. Le decíamos cariñosamente ”Hitler” porque tenía una manchita negra en la nariz. Hitler comenzó a dar algunas señales extrañas desde abril, pero fuera de eso, comía normalmente y no sentía dolor. Mi error fue dejar pasar el tiempo. Mandé un mensaje al veterinario diciéndole que cuando tuviese un tiempo libre debería pasar por mi casa, solo por control. El mensaje fue muy relajado, porque dentro de mi ignorancia no lo veía grave.

Finalmente, las cosas empeoraron a finales de abril, cuando comenzó a sentir dolor. Llamé de urgencia al veterinario, quien vino y me informó que mi gato tenía cálculos renales, y que no pasaba nada, que no era tarde. Lo anestesió y le “destapó” la uretra, y me dijo que debería mejorar en las siguientes horas. Hitler no mejoró, y lo peor de todo era que demostraba signos alarmantes y muchísimo dolor, y me hacía mucho daño verlo así. 

El veterinario no comprendía qué pasaba, y luego de una revisión, encontró que tenía mucho líquido suelto en el abdomen. Consultó con un veterinario, y juntos llegaron a la conclusión de que mi gato tenía PIF. Una enfermedad virosica que no tiene cura. 

En Argentina, el 1 de mayo es el día del trabajador, por lo que ningún veterinario estaba disponible. Ese día mi gato sufrió como nunca vi sufrir a una mascota. Estuve sentada a su lado todo el día, llorando por él y llorando por la impotencia. La impotencia de saber que soy una ignorante, una inútil y que no podía hacer nada. No podía dejar de pensar que mi carrera (profesorado de inglés) no servía para nada, y que no podía ayudar a nadie. El 2 de mayo finalmente, le pedí al veterinario que ponga a dormir a mi gato. 

No puedo explicarles el impacto que tuvo esto en mí. Cualquiera que haya perdido a una mascota sabe que es una bofetada de la cual cuesta muchísimo levantarse, pero creo que esto fue mucho más allá. Ese 1 de mayo en el cual estuve sentada al lado de mi gato, sin poder hacer absolutamente nada para mitigar su dolor, sentí como si todas mis debilidades hubiesen sido expuestas en carne viva; como un sacudón que materializaba en mi consciencia la frase: “Esto es mi culpa y soy una inútil”. Y con esa mentalidad comencé a abordar el año.

A mitad de mayo, ocurrió otra cosa: estaba estudiando unas obras con el cello, y me detuve para bajar a comer. Antes de irme dejé el cello recostado sobre la silla (como nos enseñan los profesores). Mientras estaba comiendo, escuché un golpe fuertísimo en el segundo piso y subí inmediatamente para encontrarme con una escena horrenda: la biblioteca que se encontraba frente al cello cayó sobre éste, rompiéndolo en varios lugares. Tengo el recuerdo del momento exacto en el cual vi el instrumento con la madera abierta en varias partes, y puedo casi sentir el calor que me invadió en ese momento. Lo siguiente fue respirar profundo, y sentarme a recoger los libros. Mientras juntaba los libros, decidí que no podía dejarme consumir por esto. Era una oportunidad única que me estaban dando para desafiar a mi mentalidad de varios años atrás. Realmente no quería volver a ser esa persona que secretamente se alegra de cualquier inconveniente porque sirven de justificativo para mi lado abandonico. Pensé que si esto fuese una novela y alguien estuviese orquestando diferentes formas de tirarme abajo, tendrían que esforzarse mucho más. Lo que no pensé es que mis palabras se iban a tomar como un desafío.

Inmediatamente comencé a medir el daño que recibió el instrumento, y realicé algunas llamadas para conseguir el número del único Luthier de mi ciudad (un luthier es una persona que arregla instrumentos).

Tenía un fondo de ahorros que venía cuidando desde hace aproximadamente un año. Ese dinero llevaba consigo la esperanza de ser utilizado para diferentes fines, los cuales giraban alrededor de los objetivos estéticos que me impuse este año: hacerme un tratamiento para las manchas oscuras en mi cuerpo, depilación definitiva, tatuajes, hacerme algo lindo en el cabello, pagar la prepaga para solventar mi cirugía, etc. Este fondo había sufrido una baja importante con la enfermedad de mi gato, ya que pagué todo el tratamiento y la eutanasia con esa plata. Y ahora estaba prediciendo su final, su agotamiento total, tras consultar el arreglo del cello.

Pero tenía que hacerlo… dejar pasar el tiempo solo iba a lograr que la madera se despegue aún más, y no podía permitir eso. Así que lo mandé a arreglar a costa de renunciar a todos esos deseos. Y lo peor de todo es que el luthier se tardó casi 3 meses en arreglar el instrumento.

Me había quedado sin nada de dinero. Ni siquiera tenía para pagar la prepaga, así que terminé por vender una notebook para no perder la antigüedad y no poner en riesgo la cirugía. Todo menos eso.

En mayo no me presenté a ninguna mesa de examen, estaba agotada mentalmente como para sentarme a estudiar. Y las materias se comenzaron a acumular.

A comienzos de abril nos dieron la luz verde para iniciar con las prácticas aisladas de educación secundaria. Les explico rápido: en la asignatura “Residencia pedagógica” (que se dicta en 3er y 4to año del profesorado) nos exigen dar 6 prácticas aisladas en todos los niveles de secundaria (a adolescentes de 12 a 17 años). Tenemos que elegir un compañero para dar 3 clases aisladas y a la tercera, nos separamos y damos las otras 3 solos. Cuando estamos solos, tenemos que esperar que nos caiga de sorpresa nuestra profesora, para venir a observar nuestra clase y darnos el ok para comenzar la residencia de dos meses en un curso de nuestra elección. No tienen idea de lo tedioso que es este proceso, el estrés y miedo que representa es tan grande que ni siquiera me permitía hacer las cosas que amo: ver series y leer libros. Cada vez que intentaba sumergirme en cualquier historia de ficción, no podía concentrarme en otra cosa que no sea “Tengo todo listo? Qué me falta? Ya imprimí todo? Ya terminé el plan?” etc

En fin, había terminado mi clase n° 5 y no me habían ido a observar nunca. Una lástima, porque fueron clases muy lindas. El que no me hayan observado hasta la clase número 5, inclusive, significaba que tenía que esperar a mi profesora de manera obligatoria durante la 6ta clase. El problema fue que una semana antes de dar esa clase, comencé a sentir una inquietante premonición. Una sensación amarga que no me podía sacudir de encima. No lo puedo explicar, pero simplemente sabía que no iba a salir bien. Y tenía razón.

Comencé la clase y los chicos (de 15 años) ya se estaban portando muy mal. Me era muy difícil controlarlos. Y de ahí todo comenzó a ir cuesta abajo. La vi entrar a mi profesora, y le di mi cuaderno para que escriba su feedback (como una review de la clase)… a partir de ese momento comencé a experimentar unos nervios que se interponían a mi raciocinio. Me olvidé de la secuencia del plan, me olvidé de todas las actividades que había planificado por una semana. Y los chicos se daban cuenta y comenzaron a portarse peor. Todo salió mal.

Mi profesora se levantó y se fue, yo terminé de dar la clase (si podía llamar clase a eso) y salí del curso para leer el feedback a solas. Me escribió unas 3 hojas de críticas horrendas, del tipo de críticas que te hacen pensar “no sirvo para esto”. Y al final, me pidió que dicte un par de clases aisladas o de caso contrario, no me permitiría permiso de iniciar la residencia.

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Ese día llegué a casa, me encerré en mi habitación, y me largué a llorar. Lloré de la bronca, de la impotencia.

Desde que inicié el blog, me di cuenta de que si bien mi fealdad era un gran obstáculo en mi vida, había otras cosas que debería haber sido capaz de mejorar con mi propio potencial interno, cosas sobre las cuales decidía ceder el control a la nada misma y culpar a mi cara por el mal resultado. Es esa falta de control sobre mi vida lo que más temor me da actualmente, y todos estos eventos parecían estar simplemente adjudicados a lo que no puedo controlar: mala suerte/azar. Es esa mala suerte la que marcó mi vida, y la tuya, desde siempre. 

Este conjunto de características físicas desagradables que saqué en la lotería de la genética es en gran parte, culpa del azar. Cuando este tipo de eventos azarosos se ciernen sobre mí, siento que soy recordada de manera violenta que hay cosas por fuera de mí que podrían simplemente arruinar todo lo que intento ser.  

Pero incluso dentro de ese momento en el cual me senté a llorar en mi cama, siempre supe, desde lo profundo de mi ser, que las cosas iban a mejorar. Que no pasaba nada, que iba a encontrar la forma de solucionar las cosas, y que incluso si no se solucionaban, no moriría por eso. Pero estar consciente de que todo va a mejorar no quita ni minimiza el dolor por el cuál uno pasa en el momento, simplemente no te permite aferrarte a él. Porque la realidad sigue ahí, y la realidad en ese momento era una mierda. No importa lo positiva que sea, nada iba a borrar eso. 

Comencé a sufrir de un desgaste mental muy fuerte, no tenía tiempo de nada, no podía concentrarme en nada. No sé. Sinceramente no sé qué fue lo que me pasó, pero sentía el cansancio arraigado en cada célula de mi cuerpo, y abrazado al núcleo de cada pensamiento que pudiera producir. No es nada si solo fuese cansancio, lo cual sería combatible con un poco de motivación, y ya me volví experta en eso. Lo que ocurría era la combinación de dos factores: el cansancio y la falta de resultados. Esta unión derivaba en simple pereza.

No tenía ganas de nada. 

Cuando mi cello estuvo listo, ya habían pasado unos 3 meses de ausentarme a clases. Probablemente había quedado libre, ya que falté a clases de cello todo ese tiempo, pero ese ni siquiera era el problema mayor: Tres meses sin tocar un instrumento hacen estragos en el aprendizaje. Es prácticamente comenzar desde cero.

Me quise resistir a la idea, ya que no podía evitar sentir que desde que comenzó el año, solo estaba cosechando fracasos. No quería sumar otra decepción a la lista, pero la verdad se volvía cada vez más evidente: lo mejor era dejar cello y comenzar nuevamente el año que viene. Y con mucho dolor, seguí mi propio concejo. Pero siempre consciente de que era un parón temporal. Yo no me voy a dar por vencida.

Donde vivo, las vacaciones de invierno duran dos semanas, y la tercera semana es destinada a rendir exámenes finales. Es decir, en vez de usarlas para descansar, las vacaciones están destinadas al estudio intensivo. Mi objetivo era rendir 2 finales por mesa, y consecuentemente recibirme en diciembre. Pero, como abran adivinado, estudiar no estaba en mis planes.

Les juro que intenté. INTENTÉ con todo lo que podía sentarme a estudiar, pero no había caso. No entraba nada, no podía concentrarme en nada. 

Durante uno de esos días de vacaciones, en los cuales solo quería pasarme tirada en la cama sin pensar ni hacer nada, obligué a mi mente a buscar una alternativa a ese escenario. En ese momento se me ocurrió que sería buena idea hacer una historia en mi Instagram.

Para los que no saben, tengo un perfil de Instagram donde comparto capturas de anime (el perfil es @capturas_de_anime). La cuenta creció bastante, y es normal que reciba varios mensajes directos por día diciendo que les gusta el contenido y pidiendo recomendaciones. 

En fin, ese día me sentí animada a crear una historia en la cual incitaba a los seguidores a mandar preguntas para contestarlas en público… y el resultado fue abrumador. Comencé a recibir aproximadamente 50 preguntas por hora. En un principio me esperaba que la gente pidiera consejos u opiniones sobre anime y manga, pero no. Rápidamente comencé a recibir preguntas personales: que si era hombre o mujer, que cuántos años tenía, que de dónde era, etc. 

Y… la pasé muy bien. 

Hablar y compartir opiniones sobre las cosas que amo con cientos de personas fue extremadamente reconfortante, y percibir el interés de la gente respecto a quién soy fue algo nuevo y estimulante. Sentí que me topé con un nuevo hábitat, en el cual ingresé deslizándome de manera suave y fluida. 

Pero no pasó mucho para que reciba LA pregunta. La pregunta afilada que llegó como un flechazo para matar la oleada de diversión que me estaba inundando:

“¿Podes subir una foto tuya? ¿Tenes cuenta personal?”

Y supe, supe que sin importar cuánto huya, cuánto me esconda, cuánto lo ignore… siempre me  van a hacer recordar lo inconforme que estoy con mi aspecto. Porque la razón para esconderme es en realidad lo único que siempre me va a acompañar en cualquier huida. 


Esta entrada va a continuar en un par de días, muchas gracias por leerme.

Como una pequeña “pista” o spoiler, les quiero informar que ya estoy mucho mejor, en la próxima entrada voy a relatar cómo las cosas se fueron solucionando.

Solo quiero dejarles saber que a pesar de todo, estoy feliz de haber tomado todas las decisiones que tomé durante este año.


 

Continuará…

La noche es más oscura antes del amanecer.

No sé bien cómo comenzar la entrada. La comencé a escribir y la borré más veces de las que puedo contar ahora.

Pero supongo que lo más educado que puedo hacer en este momento es pedir perdón por haber desaparecido. Claramente no pude cumplir con el objetivo de “un post por mes”. Y ese es solo uno de los muchos objetivos anuales que estoy lejos de cumplir en este momento.

Creo que ya pueden ver por dónde van las cosas. Pero tranquilos/as, solo les voy a dar ese pequeño atisbo hacía el abismo en el que estoy ahora.

No quiero profundizar en este momento en las cosas que me están ocurriendo. Por lo que esta entrada va a ser la más corta de todo el blog. Solo quiero aclarar que no estoy pasando el mejor momento, y que eso está bien.

Este camino obviamente era el camino difícil, y las cosas por las que estoy pasando eran esperables.

Quise escribir todo lo que me estaba ocurriendo, pensé que sería injusto ocultarles las espinas con las que me estoy topando. Porque si ustedes deciden emprender el mismo camino, se van a encontrar con cosas parecidas, y creo que merecen saber los detalles para armarse contra ellos… pero cada vez que escribía, notaba que la entrada se volvía una infinita espiral de angustia y desesperación. Y no quiero dejar un sabor amargo y desesperanzador en mis lectores.

Es lo que menos quiero.

Por eso decidí que voy a hablar de estos problemas una vez que pueda resolverlos, una vez que salga de ellos y los vea con una luz diferente. Porque lo que ahora se presenta ante mí como un titán, luego será reducido a otro inofensivo escalón. Y quiero escribirlo desde ahí. Quiero que cuando ustedes tengan sus propios titanes, recuerden que solo son escalones. Y la perspectiva que tengo ahora mismo, estando enterrada bajo el pie de esos titanes, no me permite escribir de la manera en la que quiero que ustedes los perciban.

Por eso esta entrada termina acá, espero volver pronto una vez que haya solucionado las cosas. Es difícil ahora mismo predecir cuándo, pero me doy dos meses como mucho.

Nos vemos entonces.

Y les repito que no se alarmen, estoy bien, y lo más importante es que estoy luchando. Esa es la diferencia principal con mi yo del pasado. Y es la demostración de que todo este cambio es real, casi palpable.

Gracias.

Yo no nací sin causa

Acá estoy. Me propuse escribir un post por mes y espero poder cumplirlo.

Estuve todo enero sin ir a la odontóloga, porque estaba de vacaciones. Espero comenzar nuevamente esta semana, ya que no quiero que la cirugía se siga retrasando. La cirugía maxilofacial es la base de todo cambio físico que planeo hacer, desde el pelo hasta los pies, así que bueno, obviamente estoy ansiosa.

Si tengo que reprocharme algo en este momento, serían dos cosas: tiempo y dinero.

Tiempo, porque las cosas no están coincidiendo en relación a los plazos planeados. Soy consciente de que lamentablemente está fuera de mis manos, pero este tipo de problemas solo me hacen pensar “por qué no comencé más temprano”. Me pasé más de la mitad de mi vida holgazaneando, y no puedo pretender zanjar todo ese tiempo enseguida.

Por supuesto, también sé que es contraproducente pensar en eso. Estuve asistiendo a cursos de meditación para lidiar con estas obsesiones de la mente sobre el pasado y el futuro, pero sinceramente sentí que no me brindaban nada que yo ya no supiese: “tu mente está obsesionada con ir al pasado y al futuro… el presente es lo que importa” etc etc… ¿y me lo vienen a decir a mí? Lo único que logré incorporar gracias a dichos cursos fueron mecanismos de respiración. Pero estoy orgullosa de intentarlo al menos, y esos episodios de “por qué no lo hice antes?” de a poco se están convirtiendo en “Lo estoy haciendo ahora mismo”. Ya casi no existen episodios y/o emociones negativas que se escapen de mi control. A veces me dejo intoxicar por algunas cosas, pero la falta de claridad no dura más que un par de minutos. NO DEJO que dure más que un par de minutos.

Por otro lado, dinero. Me aumentaron la cuota de la prepaga y me es muy difícil pagarla. En la próxima consulta con la odontóloga tengo que hablar con ella para pedirle que acelere la cirugía lo más posible, porque no sé por cuánto tiempo más podré pagar. Es una de mis grandes preocupaciones ahora.

Siguiendo con la entrada, la verdad es que me dejé estar un poco en enero. Bueno, en realidad, no es como que me haya dejado estar. Pensé y organicé un poco el año. Zanjé algunas dudas, como por ejemplo, qué cosas quiero estudiar este año. Y finalmente, si todo sale bien, el año quedaría así:

  1. Residencia de secundaria (profesorado de inglés). Culminando en mi título de profesora de inglés en diciembre.
  2. 3er y último año de francés.
  3. 5to y último año de música (incluyendo cello y piano).
  4. 1er año de portugués o italiano.

Comparado a todas las cosas que estuve estudiando/haciendo desde que comencé el blog, este se siente un año de descanso. Hay algo adentro mío que grita que tengo que anotarme a más cosas, pero la parte racional de mí sabe que este año tiene que ser para terminar las cosas. Ya comenzaré más cosas el año que viene, pero tengo que respetarme.

Contacté con mi profesora de cello para que me de clases particulares durante febrero, y comienzo la semana que viene. Quiero mejorar todo lo posible. No me gusta como sueno ahora y quiero que eso cambie.
Por otro lado, uno de mis objetivos con el piano es mejorar muchísimo más durante este año, y para ello espero enfocarme en los estudios graduales de Bartok (“Mikrokosmos”). Durante enero terminé el primer libro, y estoy comenzando el segundo. Son ejercicios que van aumentando en dificultad de manera gradual, y a pesar de haber estudiado por un par de años, decidí comenzar de cero para notar específicamente mis avances y mis problemas.

Hay cosas que quedan truncadas, obvio. Quería comenzar canto, porque cuando lo medité entendí que no es solo algo “que me interesa”, sino que realmente lo deseo. También deseaba rendir flauta, ya que es mi último año regular.  Pero esas cosas no se van a dar, porque todavía no me dan fecha para la cirugía, y esas actividades solo puedo iniciarlas luego de la cirugía maxilofacial. Siendo positivos podré empezarlas el año que viene.

Como dije, enero fue un mes para pensar y tomar decisiones respecto a lo que quiero hacer durante el año.

Vi una propaganda en Instagram sobre un espacio político que se abría en mi ciudad para jóvenes. Siempre tuve mucho interés en ese tipo de cosas, y justamente uno de los objetivos de este año es el de participar en alguna organización. Sin pensarlo mucho comencé a seguir la cuenta y a revisar un poco de qué se trataba. Me convencí aún más cuando leí que planeaban abrir unos cursos con la finalidad de ayudar a los jóvenes a expresarse en espacios políticos, a alzar su voz, a animarse a hablar en público. No necesitaba leer más, estaba decidida. Había que inscribirse y las actividades iniciaban en un par de semanas. Decidí esperar para inscribirme, y ese instinto de conservación fue bastante acertado.

Esa misma noche, Juli me manda un mensaje sobre un estado de Fran, en el cual compartía sus ganas de que comiencen las actividades de dicha organización. Y ahí se murieron las mías.

No podía creer que de todo el mundo, me lo tenía que venir a encontrar ahí. Agradezco profundamente haberme enterado antes de haber ido. Y no solamente antes de haber ido, sino antes de haberme inscripto, porque no es que él va a participar, sino que es UNO DE LOS ORGANIZADORES del evento.

Me sentí tan atrás.

Desde que vi por última vez a Fran, la parte final de mi plan de cambios siempre culmina en mi cabeza con la idea de no tener ningún tipo de temor o vergüenza de mi misma si alguna vez lo vuelvo a ver. Porque es esa vergüenza y temor lo que me llevó a decir basta. A sentir que no quería volver a eso nunca más. Y esto conduce a la construcción de uno de mis grandes temores: cruzármelo por accidente. Me parece re triste, pero si hoy en día me lo cruzo en la calle, o en cualquier lugar, volvería a experimentar una agobiante sensación de inferioridad. Esa sensación sería probablemente igual o más pesada que la que sentí cuando hablamos por primera vez… y me enoja. Bueno, más que enojarme, me asusta. Me asusta mucho encontrarlo y sentir una regresión hacía ese momento, porque eso sería un indicador de que nada de lo que hice valió. Eso significaría que sigo siendo la misma de siempre.

Y no hubo nada tan ilustrativo que eso: yo estaba dubitativa sobre si anotarme en una organización, y por otro lado, él era parte de quienes estaban creando esa organización.

Porque así es él, y eso yo ya lo sabía. Le gusta ayudar, le gusta decirle cosas lindas a la gente, le gusta dar un empujón a las personas. Es su instinto. Y yo solo fui otra más de esas personas, y estoy totalmente amigada con eso. Sé que le hubiese repetido esas mismas palabras que me decía a mí a cualquier persona que, como yo, hubiese parecido perdida.

Pero con lo que no puedo amigarme es con la idea de seguir estando de ese lado. Yo quiero ser de los que inspiran, aunque estén detrás del escenario. Porque si la vida fuese un teatro, yo ni siquiera era el público, la mitad de mi vida me la pasé directamente afuera de la obra, sentada en la vereda maldiciendo el no poder entrar y envidiando a todos.

Hay quienes se pasan toda su vida en el público, disfrutando del espectáculo; y hay quienes nacen o trabajan para estar sobre el escenario. Siempre supe, siempre sentí en mis huesos que yo no valía para estar sobre el escenario. Hubo una época en mi vida en la que fantaseé con estar ahí, con ser otra persona. Hubieron momentos en los que se me dio por imitar a otros pensando que eso me daría un lugar bajo las luces. Pero jamás se alejó de mí esa incomodidad a la que no sabía ponerle nombre hasta ahora: traición. Tuve la suerte de entretejer cada fibra de mí misma desde el útero (y tal vez desde antes) y no lo quería aceptar. No quería aceptar que simplemente no soy como aquellos que son bendecidos bajo las luces de un escenario, y que eso está bien. Pero al abrazar la idea descubrí que tampoco quiero ser parte del público.

No. Yo quiero participar detrás del telón. Quiero ayudar a los que están afuera, a los que están en el público, y a los que están en el escenario. Y ahora mismo no sé si soy esa persona.

Y no ruego por milagros que me cambien, porque si nací de esta forma solo tengo que estar a la altura. Pero ruego por no volver a perder de vista quién soy, porque si bien es así como me siento, aun queda mucho para que los demás lo vean.

Es una brecha enorme, y siento que no la estoy zanjando. No hay lugar para relajarme, no puedo. Porque mientras yo crezco de a pasitos, el resto de personas también están creciendo. Y no es que eso me moleste, pero si me hace consciente de que por más que haga cambios, es difícil alcanzarlos. Y yo sé, YO SÉ que muchas cosas están en mi cabeza. Sé que es una bobada ponerme como comprobante final el saber que podría cruzarme con Fran y no sentir vergüenza ni ganas de bajar la mirada. Yo sé que en un par de días cumplo 26 años y que debería dejarme de pavadas, pero es importante para mí. Si no puedo lograr esto, ¿qué me queda?

Hace años, hubo muchas noches en las que quise morir. En las que me acosté pensando en todas las razones por las cuales debería vivir o no vivir. Siempre supe que solo estaba cansada y que el día siguiente era un día nuevo, y que tal vez vendrían cosas buenas, pero el día siguiente solo traía una noche igual, y los días buenos ni siquiera eran tan buenos. Cuando había problemas, ni siquiera me importaban. Porque no me importaba nada. No había luz, ni aire, ni salida. Era un estado de resignación siniestra.

Hoy es diferente.

Hoy me acuesto pensando en qué voy a hacer el día siguiente para acercarme a mis objetivos, estoy preocupada sobre cualquier cosa que pueda complicarme, pienso soluciones, ensayo resultados. Me rio, me frustro, me enojo. Y aun así, las noches son más serenas que antes.

No quiero regresar a ese estado, y voy a hacer todo lo posible por evitarlo.

Gracias por leerme, gracias por comentar. Gracias.

Reflexiones del 2018 y objetivos para el 2019

Bueno, ¿cómo empezar?

Inicialmente pedir disculpas por mi ausencia. La escritura es caprichosa y a veces aunque haya cosas para comentar, la mente está muy desgastada como para volcarlo. Cuando quiero escribir en esos momentos, todo lo que surgen son palabras superfluas que parecen no tener la capacidad de cargar nada emocionalmente ni de conectar con nadie, ni siquiera conmigo. Ahora mismo me cuesta escribir. Terminé el año terriblemente cansada, y este va a ser un post corto debido a ello.

Igualmente, dentro de pocos días voy a hacer un post para comentar sobre muchas cosas que pasaron y que no conté porque no encontraba el tiempo necesario, y si lo encontraba solo quería dormir.

Para resumir, este año fue un año de incertidumbres, y se vio reflejado en la falta de muchos resultados que me fijé. Es decir, la lista de objetivos que me impuse para este año estaba lleno de “tal vez“, o “si se da”, y varios objetivos dependían solo si se cumplían otros. Y va a ser que no, no se dieron muchas cosas. Pero estoy bien, reconozco que me sobrestimé mucho, y esto se volvió muy obvio a mitad de año. Pero como dije recién, no estoy mal, porque creo que esa es la mayor señal de un cambio: Yo sobrestimándome. Increíble.

Así que continuando con el post, el año 2018 fue agridulce. Navidad fue un ejemplo perfecto.

Decidí pasar con la familia de mi mamá, con la cual no me veía hace mucho. Estar en esa casa se sintió muy raro pero en un buen sentido. Tenía una sensación muy extraña y linda en mí, que se traducía en el pensamiento: “¿Sabrá esta gente que es la última vez que me verán con está cara?”
Porque ya me confirmó tanto la odontologa como el cirujano, que esta es una cirugía que va a cambiarme el rostro, y tomando eso en cuenta, para navidad del 2019 tendré un rostro diferente. No saben lo lindo que es tener esa certeza.

Pero por otro lado, mientras que estaba feliz, esperanzada y sintiéndome realizada, sufría cada vez que alguien me ponía una cámara en la cara. Claro, navidad y familia = mil fotos. Y yo me sentía horrible, todavía me siento horrible. No quiero fotos, no quiero cámaras en mi cara.

Pasé de estar muy contenta a tener un momento de mierda, pidiendo que no me saquen fotos a escondidas, hasta que le dije a mi tía que si me sacaba más fotos no iba a volver a pasar navidad con ellos y me levanté de la mesa.

Y tal vez fue una reacción exagerada, y es verdad que incomodé a todos. Pero qué mierda no entienden de “no quiero fotos”? No puede ser tan difícil.  Y me cansé de ser buenita, callarme y dejar que todos hagan lo que quieran. Yo los respeto y supongo que merezco lo mismo.

Luego de operarme, quiero que el único rastro de lo que fui quede grabado en este blog para mí y para ustedes, no me interesa aparecer en cámaras ajenas hasta el día que me sienta cómoda con ello.

Ni bien me levanté de la mesa y me fui, me metí en la habitación de otra tía y me puse a ver la tele. Mientras veía la tele, observaba todas las chicas lindas posando con sonrisas de acá para allá, y nuevamente me alegré al saber que estoy cada día más cerca de ello gracias a mi esfuerzo.

Todo parecía ser contradictorio, pero confío en que ustedes entienden.

Pero si el año 2018 fue un año de incertidumbres y contradicciones, el año 2019 será uno de cierres. Y no lo digo sobrestimándome, sino dándome el valor que merecen ya 4 años de este proyecto (entrando ya en el 5to). Vayamos a ver qué pasó:

Objetivos 2018:

  • Hacer una lista de objetivos (Cumplido).
  • Voy a volver a unirme a la orquesta (Cumplido).

Me uní a la orquesta, pero debido a los problemas financieros del estado, se dejó de apoyar económicamente y se cerró el programa a mitad de año. Me llevo mucha experiencia y la felicidad de haber sido parte de una orquesta, creando música en conjunto. La sensación de unión que nace de esto.
Pero tengo que ser sincera: muchas veces me costaba mucho, MUCHISIMO integrarme a los grupos. No sé si era por timidez o no sé sinceramente. Incluso en los grupos de cello, a veces sentía que todos hablaban y yo quedaba sola. Estaba dentro del grupo pero a la vez afuera.

  • Voy a leer al menos 12 libros (No cumplido).

Leí 7 libros. Supuestamente tenía que cumplir un reto que consistía en un libro por mes, pero a partir de Julio, las obligaciones se pusieron muy intensas y me costó encontrar tiempo para sentarme a leer algo que no tenga que ver con mi carrera.

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  1. Enero: Un libro que tienes pero no has leído: “Un mundo feliz”.
  1. Febrero: El libro favorito de un amigo: “La decisión de August”.
  1. Marzo: Un clásico literario: “Farenheit 451”.
  1. Abril: Un libro prestado: “After dark”.
  1. Mayo: Uno que debiste leer en la escuela pero no lo hiciste: “El principito”.
  2. Junio: Un libro de un género que nunca has leído: “Los años de peregrinación del chico sin color”.(Acá se pusieron muy pesados los estudios y no tuve tiempo de leer)
  3. Diciembre: Un libro con ilustraciones: “The sandman”.

Me gustó mucho volver a leer y se notó muchas veces en el vocabulario y las ideas de las que me nutría. En especial, hubo un día en el que hicimos un debate sobre 1984 de Orwell, y pude aportar mucho a la clase hablando de Un mundo feliz y de Farenheit. Me sentí muy bien de ser capaz de dar una opinión interesante y poder articularla fácilmente.

  • Voy a regularizar todas las materias de 4to y aprobar las de 3ro de mi carrera (No cumplido).

Regularicé todas las materias de 4to (solo queda la residencia de secundaria) y me faltó aprobar 3 materias de 3ro. En este momento estoy a 8 materias de recibirme. Y tengo todo el año que viene para aprobarlas.

  • Voy a regularizar y aprobar todas las materias de 4to de capacitación instrumental (Cumplido).

Terminé 4to año de la capacitación instrumental, en 2019 comienzo el 5to y último año.

  • Voy a tratarme la sinusitis y hacerme análisis de todos los problemas de salud que pueda tener (tiroides, anemia, varices, etc). (No cumplido)

No llegué a hacer nada. Solo fui a la dermatóloga (lo explicó más abajo), pero nada más. Cuando tenía días libres estaba tan cansada que solo me quedaba en casa, no
quería ni siquiera hacer las averiguaciones correspondientes.

Este punto es muy importante, porque saber si tengo tiroides está muy relacionado con mi objetivo de perder peso. La anemia está muy relacionada con la energía que necesito para poder llevarlo todo a cabo y finalmente, las varices (arañitas) no solo son molestas estéticamente, sino que también me cansan las piernas cuando ando todo el día de un instituto al otro. La sinusitis tiene que ver con mi objetivo de aprender a cantar… tengo que solucionarlo si quiero comenzar a tomar clases de canto.

Pero confío en que voy a poder hacerlo todo antes de comenzar mis clases este año.

  • Voy a usar ortodoncia pre quirúrgica (Cumplido).
  • Voy a hacerme la cirugía maxilofacial. (No cumplido)

Me dijeron que tengo que esperar un par de meses más, pero es segura para el año que viene.

  • Voy a hacerme una rinoplastia o a preparar todo para hacerla. (No cumplido)

También tenía una condición: la ortognatica debe ir primero. Hablé con un cirujano y es imposible operarme de cualquier cosa si no me realizo la ortognatica en primer lugar.

  • Voy a hacerme un liplifting. (No cumplido)

Misma explicación que el punto anterior. Hablé con un cirujano y me explicó que la maxilofacial incluso puede arreglar cosas de mi rostro que no parecen tener nada que ver con la mandíbula, y que para hacerme cualquier otra cosa debo someterme primero a esta cirugía. Les dejo capturas:

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  • Voy a aprender más sobre lo espiritual. Tanto en lo mental como en lo práctico. (Meditar, hacer yoga, proyección astral, asistir a eventos, etc). (Cumplido).

(Voy a hablar de esto en la siguiente entrada).

  • Voy a adelgazar (al menos unos 4 kg más). (No cumplido).

Por el contrario, engordé un par de kilos, ahora mismo estoy pesando 69 kg, y se me nota mucho en las piernas y a veces me canso mucho subiendo las escaleras del instituto.

  • Voy a hacer canto de manera privada una vez que me haya hecho la cirugía. (No cumplido).

No sé si es necesario aclararlo, no hubo cirugía y por ello no hubo clases de canto. Debido al problema que tengo en la mandíbula, no puedo abrir la boca correctamente para cantar (ni vocalizar correctamente) así que es realmente necesario pasar primero por la cirugía.

  • Voy a recuperar el 2do año de francés. (Cumplido).

Cumplido, en el 2019 comienzo el 3er y último año de francés.

  • Voy a ver mínimamente 30 series. (No cumplido).

Si siguen el blog, sabrán que mi tele murió en enero, así que no pude ver absolutamente nada. No fueron pocas las veces me quedé fuera de conversaciones con compañeros sobre series de temporada y películas estrenadas.

  • Voy a tener energía suficiente para cumplir con mis obligaciones. (Cumplido).

Si no logré hacer cosas fueron por problemas que salían de mis manos (la cirugía por ejemplo) y por falta de tiempo.

  • Voy a hacerme algún tatuaje y piercings. (No cumplido).
  • Voy a hacerme algo en el cabello.

Esto no sé cómo definirlo. No hice nada en mi cabello más que cuidármelo mucho y seguir las instrucciones de videos de youtube para que crezca sano y fuerte. Ahora lo tengo mucho más largo de lo que tenía cuando comencé el blog. Tener el cabello tan largo y fuerte me permite un amplio rango de posibilidades sobre las cosas que quiero intentar. Les dejo fotos… la primera es una foto que me saqué cuando cree el blog, y las otras dos son del 2018.

 

  • Arreglar al menos 3 de los problemas presentados en el dibujo. (No cumplido).

Solamente fui a la dermatóloga y estoy en medio de un tratamiento para aclarar las zonas de mi piel que se ponen más oscuras debido a diferentes razones (axilas, entrepiernas, etc).

  • Voy a ver lo positivo en todo, voy a rodearme de gente que me quiera y voy a intentar ser feliz. (Cumplido).

Hubo cosas que no salieron como esperaba, y cosas que directamente no salieron, pero creo que supe enfrentarlas o verle el lado positivo. Sinceramente no sé qué podría derrumbarme ahora. Tengo momentos de “Bajón” pero nunca sucumbo por completo. Siempre estoy por encima de una u otra forma. Creo que también les quiero agradecer a ustedes por eso.

 


 

Objetivos 2019:

  • Hacer una lista de objetivos.
  • Someterme a la cirugía maxilofacial y luego, si sigue siendo necesario, a un lip lift.
  • Buscar trabajo, comenzar a trabajar y ahorrar para una rinoplastia.
  • Bajar mínimamente 7 kg.
  • Aprobar las materias restantes de mi carrera, aprobar la residencia de secundaria y recibirme de profesora de inglés.
  • Terminar el 5to y último año de la capacitación instrumental.
  • Terminar el 3er y último año de francés.
  • Anotarme a otro idioma (puede ser portugués o italiano, todavía no me decido).
  • Si veo que tengo tiempo, comenzar algún otro curso o actividad que me parezca interesante (creo que canto aun no puedo comenzar debido a que la cirugía será aproximadamente a mitad de año). También me gustaría recuperar el año de flauta pero sabemos que eso solamente puedo hacerlo después de la cirugía. Pero si encuentro otra orquesta o algo por el estilo, me gustaría unirme.
  • Leer al menos 10 libros.
  • Ver mínimamente 50 series y películas (compré mi tele hace una semana, así que ya puedo actualizarme).
  • Animarme a grabar un video para youtube tocando en el cello o en el piano alguna canción que me guste mucho.
  • Unirme a algún grupo de liderazgo juvenil (como AIRSEC, por ejemplo) que me ayude a desarrollar habilidades y experiencia de liderazgo, como perder el miedo a hablar en público (entre otras cosas).
  • Hacerme algo lindo en el cabello (como lo de esta foto por ejemplo).

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  • Ir a los especialistas correspondientes y tratar mis problemas de salud.
  • Hacerme piercings y tatuajes.
  • Seguir realizando tratamientos que me hagan sentir mejor respecto a los problemas representados en el dibujo que hice sobre mí misma hace un par de meses atrás.
  • No sentirme triste con facilidad, ver las cosas positivas. Y si me bajoneo, que no dure mucho y que pueda continuar cumpliendo objetivos. Ser feliz 🙂

 


 

Gracias a todas/os. Dentro de poco estaré publicando otra entrada para compensar la ausencia.

¿Impostora o Auténtica?

Hace mucho pienso en escribirles y nunca encuentro tiempo. Las ideas, anécdotas y los pensamientos se van amontonando en mi cabeza y las ganas de escribir se me acumulan en los dedos. Pero cuando encuentro el tiempo para sentarme, las ideas están tan fusionadas entre sí, que me cuesta mucho volcarlas. Tengo que deshilarlas una por una y lograr orden y sentido en un sinfín de palabras que nacen y no mueren nunca. Me lleva tiempo y esfuerzo. Me cuesta mucho más que antes.

Hoy pensé mil formas de cómo comenzar esta entrada, ya que pasó bastante tiempo y tengo muchas cosas que comentar. Después de darle vueltas y vueltas, decidí que lo mejor va a ser contarles lo que ando viviendo internamente, y luego todo lo que tiene que ver con el mundo externo. Es largo… gracias por leer.

INTERNO

Desde hace meses vengo recibiendo más cumplidos de los que recibí en toda mi vida, todos en ámbitos que jamás pensé que podría desarrollarme correctamente.

Piel, cabello, uñas, desempeño académico, etc.

Me cuesta reconocerme en esos cumplidos. Cuando alguien me dice que tengo la piel “re linda”, digo gracias, pero por dentro solo pienso “pensar que hace no más de 5 o 6 años me encerraba en casa y no quería salir por mis manchas y por el acné”. Si me dicen cosas lindas por las uñas, yo solo pienso en que “si supieran que no podía dejar de comerlas, y que nunca las tuve presentables hasta después de los 22 años”. Y así con todo.

Cuando hablo en el salón, mi voz sale potente y clara, retumba en cada esquina y vuelve hacía mi oído, y yo no puedo evitar preguntarme si esa es realmente mi voz. Toda la vida me pidieron que hable más alto, QUE HABLE, por lo que me resulta muy extraño hablar y que todos me escuchen.

Y es por esos detalles que algo no deja de decirme que estoy usurpando un lugar que no me pertenece. Y es loco, porque siendo que me esforcé mucho por esto, debería considerar que merezco este resultado aún más que quienes lo obtuvieron naturalmente.

No quiero decir que esto me hace sentir mal. Por el contrario, estoy muy feliz. Si ocurren cosas malas, las íntegro y las trabajo. Si se truncan cosas, me muevo a otros caminos. Tengo ideas nuevas todo el tiempo. Pero me pregunto si algún día esta sensación de ser una impostora se va a ir.

Encontré el blog que escribía a los 14 años, y me parece tan ajeno. No hablo de sentir algo alejado, sino totalmente ajeno, y solo sé que no quiero volver a eso. No quiero volver a ser una persona tan triste. Sin ir tan lejos… no sé si recuerdan que hace un par de años estaba muy mal porque mi hermana menor me había dicho que no quería ser como yo. Me había puesto muy angustiada porque estaba esforzándome mucho, y que mi hermana menor vocalice algo así me partió el alma en su momento. Bueno, hace unos meses me preguntó de manera literal “¿cómo puedo hacer para ser como vos?” refiriéndose a la responsabilidad y las ganas de estudiar e intentar todo.  Incluso hacemos bromas de que me quiere copiar todo lo que hago/soy.  Y más que felicidad, me produjo un profundo impacto como todo cierra por sí solo.  Cuando ocurrió lo primero, para mi parecía el fin del mundo, era lo único en lo que podía pensar. Finalmente dejé de pensar en ello y solo me enfoqué en seguir mejorando y en cumplir mis objetivos, y encontrarme con esto fue totalmente inesperado, pero gratificante.

En el ámbito institucional, me va todo bien. La única mala nota que tuve en lo que va del año es un cinco. Y cuando la recibí me reí un poco, porque hace unos cuantos años, un cinco era una nota “alta” para mí. Llegué a un punto donde escucho a diario bromas sobre que “es que Carla es de otro mundo”, “Carla la extraterrestre” “Bueno pero es que es Carla”. Y he descubierto que la gente no tiene memoria… si te esforzas mucho en algo, las personas van a recordar el esfuerzo y no quién eras antes de esforzarte. Muchas de las personas con las que curso me conocieron cuando me iba todo mal y no hacía nada, y es como si esa Carla se hubiese borrado por completo de su cerebro.
También recibo muchos “Tenes que aprender a recibir cumplidos” porque cuando me dicen cosas por el estilo siempre se me salen cosas como “Es que justo me tomó lo que sabía/Es que este tema se me da bien”… es como una respuesta automática porque todavía me cuesta mucho aceptar los comentarios buenos. Mis compañeras se dieron cuenta de esto y comenzaron a cargarme apropósito para recibir mis respuestas automáticas de “bueno ya basta/déjenme ya” jajaja. Pero ya comprendí que eso es parte de mi esencia y hoy en día no sé si quiero cambiarla. Finalmente entendí que no odio todo de mí. Mi introversión, mi timidez, mi constancia… son parte de mi esencia y ya no quiero cambiarlas.

Todo parece fluir y encontrar un rumbo por sí solo. Si algo se desvía, sé que encontrará su camino más adelante.

 


 

EXTERNO

Hablando con una amiga, y haciendo chistes sobre nuestra aversión a las cámaras y esas cosas, le dije (como muchas veces hago) “Cuando sea diosa voy a sacarme mil fotos por día hasta hartarles  a los que me querían obligar a sacarme fotos hasta el punto en el que todos hablen mal de mí por egocéntrica”. Entonces, saliendo del chiste, me dijo que le daba miedo que esté tan positiva, tan energética respecto a la cirugía. Que temía que tal vez no es lo que estoy esperando y que una vez que me mire al espejo luego de hacérmela, termine decepcionada y triste.

Bueno, necesito aclarar que no es el caso. Yo no estoy esperando la cirugía como un evento milagroso que va cambiar todo. Es terriblemente importante para mí, pero como una prueba de que lo estoy intentando. La cirugía maxilofacial no es el final de nada. Es lo que marca inicio de nuevas  cosas. Es más, la cirugía ni siquiera corregiría todos los problemas que tengo, pero es un comienzo. Luego de esta no espero ser “una diosa” (lo cual siempre digo en broma), solo espero ser una persona normal. Eso es todo lo que pido. Poder sentirme normal. Y ni siquiera eso! Porque mi labio superior requiere una cirugía aparte llamada “lip lifting” para arreglar mi sonrisa. Yo no estoy alucinando con arcoíris y rosas luego de la cirugía.

Pero para mí (alguien que nunca pudo sonreír, que se larga a llorar al ver cámaras, que evita espejos, que mira para abajo cuando alguien atractivo le habla)  “ser una persona normal” es un objetivo más que respetable.

Pero de entre todas las cirugías que necesito, es la principal y la que daría comienzo a todo ya que cambia la estructura ósea. No es que estoy emocionada por nada.  Si yo en un futuro quiero hacerme un lip lifting o una rinoplastia, si o si necesito tener la maxilofacial hecha. Es por eso que es importante, estoy sentando la base para todo.

Y no necesito ser “una diosa”. No niego que siempre me atrajo la idea de ser hermosa, y si pasa sería un condimento que traería mucha alegría a mi vida. Pero “harta de ser fea” no significa que lo único que me interesa es ser físicamente linda. Mi objetivo desde el principio, ha sido sentirme linda. Y sentirme linda equivale para mí a no volver a tener vergüenza de mantenerle la mirada a alguien, no tener ganas de llorar cada vez que me quieren sacar una foto, no sentirme frustrada cuando alguien preguntaba si sé tocar un instrumento o si hablábamos idiomas, etc.

Antes de crear el blog, cuando buscaba incesantemente páginas de internet que me llenen, leí muchos artículos y veía muchos videos de personas que comentaban sobre cómo había que aprender a amarse interna y externamente. Presentaban  el cambio como una derrota ante la sociedad. Pero yo no me sentía así. Yo quería cambiar por mí misma, porque quería sentirme bien conmigo misma. Y también me pasaba que la posibilidad de aprender a amarme sin cambiar tampoco me atraía.

Pero hubo algo, un cambio. Antes me miraba al espejo y me veía como un “todo” que solo merecía desprecio y rabia. Hoy en día, cuando me miro al espejo veo “puntos” para trabajar/cambiar… mi pelo, mi nariz, mis labios, etc. Mi odio pasó de ser un todo a unos cuantos puntos localizados. Ya no me odio, porque aprendí a separar y reconocer perfectamente lo que odio de mí.

Pero siguen surgiendo problemas: para empezar, me tengo que sacar 3  muelas del juicio para que los brackets continúen su trabajo lo más eficientemente posible. Y surgió otra cosa: necesito OTRA cirugía para corregir un quiste que tengo en la raíz de un diente. Esto hace que para la cirugía maxilofacial requiera dos cirugías anteriores (por ahora) ¿no les parece injusto? Pero yo estoy tan entusiasmada que me estas cirugías me parecen piedritas en el camino.

El día que me informaron lo de las muelas del juicio ya me puse en trámite para hacerlo, y bueno… ya me sacaron una, y las otras están con fecha para dentro de dos semanas.

Igualmente, quiero comentar un evento que ocurrió en estos días durante una visita a la odontóloga:

Me senté y la odontóloga se sentó al frente mío, estaba con una sonrisa y cierto destello de elocuencia. Sabía que me iba a proponer algo y así fue. Me dijo que había pensado durante mucho tiempo sobre mi caso, y me confirmó mi sospecha: no es un caso normal. Me dijo que en las mordidas clase 3 (como la mía) se formaban debido a un anormal crecimiento de la mandíbula inferior. Y rompiendo esa regla, mi mandíbula inferior tiene un tamaño “normal”.

Entonces, me dijo que luego de pensarlo mucho,  se le ocurrió una idea: colocar los brackets de cierta manera para lograr que mis dientes superiores queden en una posición normal sin necesidad de una cirugía. Y ahí me tiró la frase “No vas a necesitar la cirugía, pero tu carita no va a cambiar”. Y mi cara cambió en ese momento. No me interesó en lo absoluto, pero ella estaba tan entusiasmada por la idea que se le ocurrió y lo pensó tanto tiempo, que me sentí mal por decirlo. Comenzó a explicarme las cosas y yo ya no escuchaba nada. Estaba lejos.

Había miles de cosas en mi cabeza, y la voz de la odontóloga sonaba como un murmullo de fondo. Y ambas voces iban en aumento hasta que no escuché más nada y solo dije “No no, la verdad no me interesa, yo quiero la cirugía”.

“Ahh, bueno yo te lo proponía porque mucha gente le tiene miedo a la cirugía, porque es complicada”.

Entonces se realizó la junta con el cirujano de cabecera, y se sentó a ver mis radiografías. Discutía con mi odontóloga sobre cosas con palabras técnicas que me costaba entender, pero lo único que logré comprender es que mi caso es complicado… ¿cómo me di cuenta? Bueno, básicamente el cirujano salió y llamó a otras TRES cirujanas. Él me sostenía la cara y explicaba todo lo que estaba mal mientras otras personas anotaban y miraban. Era como si yo fuese un extraterrestre. Lo peor vino cuando el cirujano le dijo a la odontóloga “¿Pero se puede con ortodoncia?” y ella dijo “Capaz que sí, pero ella quiere que le cambie la cara”. Así, en seco. Sentí un calor enorme en los cachetes, me dio muchísima vergüenza. El cirujano se rió, y me miró y dijo: “Pero a vos no se te nota casi”, entonces me pidió que me saque los anteojos y dijo “Ah, sí se te nota. Se disimula bien con los anteojos”…

Finalmente llegaron al acuerdo de que mi cirugía sería bimaxilar, sea lo que sea que eso signifique. Suena complicado aunque no lo entienda. E investigando comprendí que es una cirugía maxilofacial donde se modifican los huesos de ambos maxilares (normalmente es uno solo).

Y era una situación que normalmente me hubiese hecho trizas, pero fue tan bizarra (en el sentido anglosajón de la palabra *voz de Dross*) que no pude parar de reír cuando salí de ahí. Me sentí liberada porque nadie me juzgó por querer cambiar mi cara, nadie me negó las cosas que yo veía en el espejo, y por sobre todo… supe que el cambio mayor era posible.

Ni bien salí de ahí, me fui a contratar una prepaga para poder confrontar los gastos de la cirugía. Supuestamente dentro de 6 meses podría realizarme la cirugía, pero no es seguro. Lo que es seguro al 100% es que esto va a ocurrir durante el 2019.

Esto tuvo nuevos beneficios: tener prepaga va a permitirme comprarme anteojos más atractivos, ir a la dermatóloga por las zonas manchadas que tengo, al otorrino por la sinusitis que no me permite tomar clases de canto, al flebologo por las arañitas en las piernas, etc.

Por otro lado, quiero comentarles una idea que estoy poniendo en marcha. Como dije anteriormente, aparte de la maxilofacial, quiero una rinoplastia y un liplift… pero esas cosas quedarían para después de la recuperación de la maxilo. La idea para cubrir los gastos de dichas cirugías comenzó cuando mi hermana insistió para que me haga un Instagram. Yo me negaba todo el tiempo. No sé si lo conté acá, creo que sí, pero para mí crearme otra red social solo para subir cosas de series y de gatos sería un fracaso. Actualmente tengo una cuenta en cada red social, y ninguna tiene una foto mía. Pensar en hacerme otra red social solo para repetir ese mismo patrón me dejaba sabor a derrota.

Pero mi hermana me insistió que haga una falsa solo para pasarme memes, y así lo hice, me cree la cuenta. Pero de alguna u otra forma, comencé a hacer crecer seguidores. Es una de las pocas cosas en las que me siento talentosa. No importa la red social que tenga, siempre termino teniendo una cuenta con muchos seguidores. Entonces, en menos de una semana, la cuenta ya tenía mil seguidores. Y comencé a pensar ¿cómo puedo aprovechar esto? Y comencé a averiguar sobre Instagram, y al parecer las cuentas con seguidores se cotizan bien. Y esto me dio otra cosa para  trabajar: voy a crear varias cuentas (por lo menos 15 o 20) y hacerlas crecer hasta finales del año que viene, luego venderlas y ver a cuanto llego, todo para seguir juntando plata y pagar el lip lifting y la rinoplastia. Por ahora tengo 5 cuentas creadas y todas están rondando los 4 mil seguidores. Solo invierto el tiempo que tengo libre y estoy ganando aproximadamente de 80 a 100 seguidores diarios.

Antes siempre dejaba todo a la mitad, pero tiempo después pensaba “Dónde estaría en este momento si no hubiese dejado eso a la mitad?”… bueno, lo mismo ocurre con estas cuentas. No puedo dejarlas porque en unos meses, me voy a matar preguntando a cuántos seguidores hubiese llegado, y a cuánto podría haberlas vendido si no hubiese abandonado. No es una opción abandonar.

Respecto a todo lo otro: francés va muy bien, si todo sigue así, termino segundo año con buenas notas. Igual música, pero música ya terminaría el 4to año. Y el año que viene terminaría tres cosas: el profesorado de inglés, francés y capacitación instrumental. Saben que abandoné flauta por mis problemas con los brackets y demás, pero prometí volver ni bien me opere.

Con este tema tengo unas inquietudes que aún no puedo sanar. Se las comparto, tal vez sepan aconsejarme: este año termino de cursar todas las materias de mi carrera. El año que viene me quedaría realizar solo la residencia y aprobar las materias regularizadas para recibirme. Pero el terminar de cursar me deja mucho tiempo libre, y…  me quiero anotar a varias cosas. Hay una parte de mí que dice que es una oportunidad para anotarme a otro idioma (portugués o italiano) y comenzar el profesorado de francés, pero hay otra voz en mí que dice que es una excelente oportunidad para descansar y dedicarle el tiempo que se merecen los instrumentos. Hoy en día les dedico una hora diaria al piano y al cello, y es muy poco. Si uno quiere aprender a tocar bien bien, tiene que tocar de 3 a 6 horas diarias. Entonces no sé qué hacer. Hay algo en mí que me dice que si no inicio varias cosas el año que viene, me voy a sentir miserable. Ya no sé lo que es vivir sin esforzarme haciendo muchas cosas a la vez, y eso me preocupa ¿Qué opinan ustedes?

Bueno, si tengo que decir que tengo problemas con algo, eso sería mi peso. Desde que se me rompió la tele, ya no hago ejercicios (yo hacía bici fija todos los días viendo series/películas). No engordé, pero tampoco adelgacé, y estoy ahí, en el limbo al borde del sobrepeso (peso 66 kg y mido 1,65). Y ya que mencioné lo de la tele, la verdad es que varias veces me sentí fuera de la conversación por este problema. Extraño mucho ver series y películas. A veces mis compañeros hablan de series nuevas o anime de temporada, y me quedo afuera. No me gusta nada.

Pero como le comentaba a una amiga, voy a utilizar palabras inventadas de nena de jardín para explicar que aprendí que existe la “felicidad responsable” y la “felicidad divertida”. Toda mi vida elegí “la felicidad divertida” que consistía en cosas que amaba y me hacían felices en el momento, como ver una serie o comer demás. La felicidad responsable son esas cosas que trabajamos para cambiar una realidad y recibir una satisfacción permanente, como estudiar por ejemplo. Entre pagar una tele en cuotas y pagar la prepaga, decidí comenzar a pagar la prepaga. Es decir, puse la “felicidad responsable” por sobre la divertida. No subestimo ninguna de las dos, ambas son hermosas, pero desde que cree el blog aprendí a poner la primera por sobre la segunda cuando es requerido.

 


 

Para terminar, quiero comentar algo que esta fuera de lo interno y lo externo, algo que no sé cómo clasificar, y me cuesta mucho exponer porque me da vergüenza.

Siempre adoré todo lo que sea espiritual, e incluso una de mis primeras entradas hablaban de cómo me costaba aceptar la contradicción que se daba entre mi alma y mi rostro. Porque yo amo mi alma, mi esencia… y me dolía que mi rostro no la represente esa belleza que yo veía en mí. En fin, uno de mis objetivos ha sido siempre ser más espiritual. Estudiar más respecto a la meditación, los viajes astrales, etc. Pero incluso antes de eso, siempre he sentido una conexión muy fuerte con algo que no puedo explicar.

Una de esas “conexiones” que tuve las narré en esta entrada (click acá para leerla)… fue cuando vi a Fran por primera vez. Cito:

“Yo no sé cómo se lo explico, porque ni yo misma entiendo que pasó, pero les juro que fue de novela. Ni bien ingresé al aula, mirando al suelo como siempre, sentí un sacudón interior. Como si mi espíritu se alborotara. Levanté la mirada, como guiada por esa conexión, y lo vi… pero les juro que lo vi antes de mirarlo. Como si mi alma me obligara a percatarme de su presencia”.

Durante mucho tiempo intenté darle explicación a esa conexión. Pero debido a la sociedad en la que vivimos, cualquier evento que envuelva este tipo de sensaciones hacía otra persona, inmediatamente es tachado de romántico. Pero… yo no lo sentía romántico, y me sentía mal por ello. Porque no sabía que pasaba. A mí el encuentro con Fran me provocó que todo se de vuelta, que quiera cambiar mi vida. Cómo le explico a alguien que esa sensación no es romántica? Si incluso me llevó mucho tiempo a mí misma entenderlo. Se lo oculté a Juli durante todos estos años, porque sé que ella no entendería. Bah, sinceramente no sé si alguien pueda entenderlo. Solo se lo conté a dos personas, y pude captar en sus respuestas que no entendían qué quería decir. Voy a intentar explicáselo a ustedes.

Yo era como una de esas minas que quedan escondidas bajo tierra después de alguna guerra. Mientras todo se mantenga tranquilo, estaba en estado de inercia y nada podía hacerme mover. Pero el potencial estaba en mí. El encuentro con Fran fue como si alguien pisara esa mina, como si algo por fin me activara. El cambio, la epifanía de que no quería seguir viviendo la vida agachando la cabeza ocurrió ahí.

Fran me ponía muy nerviosa, porque demostraba interés en mí, y yo no entendía, y todavía no comprendo por qué. Cuando se fue, me pude sentir más tranquila… pero la mina ya se había activado. Yo ya era diferente.

Pero ese encuentro siempre me hizo mucho ruido. Fueron apenas 4 meses de cursar juntos (hace 5 o 6 años), y desde entonces no nos vimos nunca más. Por qué ese encuentro pudo cambiarme y los años de frustración/bullying no? Realmente sentía algo fuerte, pero no lo podía definir como romántico, y no entendía porque todo el mundo te dice que el amor romántico es lo más lindo y lo más fuerte que existe… y yo no lo creía así.

Había algo en mí que me decía que mi conexión con él no era algo terrenal. Y me daba vergüenza decirlo, porque él es lindo y yo me siento la protagonista de Misery contando estas cosas. Como una loca que imagina cosas.

Pero hubieron cosas que pasaron sin explicación alguna. Como por ejemplo, una vez estaba en mi habitación acostada estudiando, escuchando de fondo el noticiero de mi ciudad, y de la nada sentí la necesidad de levantarme a mirar la entrevista que estaban dando en la tele. Fue como si algo me llamara… me levanté como arrastrada por esa necesidad, y de la nada salió Fran en segundo plano por unos segundos. Quise llamarlo coincidencia pero no sé, fue muy raro.

Estas cosas me matan de vergüenza… pero lo quiero contar. Investigando encontré esto:

 

  • Este tipo de alma gemela entra en tu vida cuando estás necesitando un cambio. Su propósito es sacudir las cosas. Ellos te desafían, te empujan y cambian tu perspectiva. Cuando te encuentres con tu alma gemela, te darán una nueva perspectiva y te harán pensar en tu vida y tus planes. Eventualmente, este tipo de personas tienden a desaparecer de tu vida cuando ya has cambiado. Pero habrás aprendido mucho sobre ti mismo a través de esta relación. Ya no tendrás miedo de salir de la caja o ir tras tus metas. La definición popular de Almas Gemelas es la siguiente: Tu Llama Gemela, a veces llamada Alma Gemela, es literalmente la otra mitad de tu alma. Cuando las almas fueron creados originalmente, contenían ambos atributos masculinos y femeninos. En algún momento, cada alma se dividió en gemelos masculinos y femeninos, cada uno completo en sí mismo, viviendo por separado para reunir la experiencia humana y de forma individual equilibrar sus aspectos femeninos y masculinos internos. Cuando te encuentras con tu llama gemela, es probable que sientas una profunda sensación de volver a casa, como si te hubieras encontrado a ti mismo solo que “mejor.” Mi opinión personal es que tu alma gemela no es otra persona en absoluto. Eres tú y ese sentido de regreso al hogar está despertando la comprensión de que tu alma estuvo dentro de ti todo el tiempo. Piénsalo de esta manera – nos gusta decir “Todos somos uno” sin pensar realmente lo que eso significa. Significa que hay solo uno y que tú lo eres. Esto es lo que Ram Dass tiene que decir sobre este tema.

 

Fuera de esto, hubieron más cosas que me confirmaron que mis sensaciones no eran románticas, como por ejemplo, hace unas semanas Juli se encontró con él y me mandó un mensaje diciendo “acá estoy con Fran y la novia”. Y yo no sentí nada malo, no sentí nada que debería de sentir si mi conexión fuese amorosa.

Más tarde, haciendo bromas sobre Yuno (la chica stalker loca de Fran), le dije a Juli en broma que debería subir la foto en la que estaba ella a un lado, él en el medio, y la novia del otro, y etiquetar a Yuno. Entonces ella me dijo “No era la novia al final, eran amigos, igual yo ya sabía”. Cuando le preguntó a qué se refería con el “Ya sabía”, me dijo que Fran no había tenido novia oficial nunca. Él es muy lindo y en mi ciudad no hay muchos chicos lindos. Es decir, es casi imposible que un chico lindo llegue a los 25 años sin novia. Adentrándonos más en la conversación, Juli me dijo que incluso sospechaba que era virgen. Yo no puedo creer eso, no porque no creo que sea posible, sino porque… no sé, es difícil. Pero Juli habla mucho más con él, porque yo siempre le contesto con monosílabos… así que mucho no sé. Tampoco puedo sacar demasiada información porque siempre tengo miedo de que Juli sospeche algo.

Según ella, no está segura si es asexual o si es demasiado inseguro. Él fue gordo y tenía acné durante mucho tiempo, y le dijo que aun hoy eso le impedía hacer muchas cosas. Y no sé, son cosas muy raras. Siento que no me estoy explicando bien… Pero para que ambos lleguemos a esta edad siendo vírgenes, es demasiado raro hoy en día.

Son muchas cosas para seguir investigando por mí misma. Lo único que pido, es no encontrarme con él hasta después de la cirugía. Si por alguna razón nos encontramos, aunque sea de coincidencia, sería algo desastroso para mí, y no sé cómo me recuperaría de eso.

 


 

Aun quedan muchas cosas por arreglar, como mi pánico a las fotos, mis nulas ganas de arreglarme cuando salgo, mi ansiedad de encontrarme un conocido en la calle… pero pasito a pasito espero todo se vaya resolviendo. Antes de despedirme les dejo un fragmento de un libro que leí hace poco. (After dark de Murakami)

 

Foto de No.

Gracias por leerme ♥♥

Nos leemos.

Hay más de lo que mis ojos pueden ver, y más de lo que tu mente pensó que podía concebir.

Hace 5 años, yo me encontraba parada en la oscuridad, atrapada en una especie de cárcel que yo misma construí.
Lo curioso de las cárceles que nos construimos es que siempre son extremadamente cómodas. Son lugares de confort donde lo único que una hace es llorar y maldecir la suerte, mientras espiamos por una ventanita la vida de los demás.

Cuando hubo un click en mí y decidí comenzar a cambiar, me di cuenta de que romper las paredes de esa cárcel no era difícil en términos de esfuerzo. Después de todo, si uno es el arquitecto de la obra, sabe exactamente qué partes debe detonar para que la estructura caiga por completo. La dificultad real se escondía en la tranquilidad a la que estaba renunciando. Es decir, cuando decidís salir de la zona de confort, seguís encerrado, pero esta vez es diferente. Ya no estás en una cárcel, estás en un túnel. Un túnel oscuro que de vez en cuando permite la entrada a algunos destellitos de luz, pero la mayoría del tiempo, es avanzar caminando con mucha lentitud y con mucho miedo en una oscuridad muy densa… asfixiante. No hay forma de ver el final, porque ni siquiera estas seguro de que existe. Pero hoy, yo sé que existe, sé que está allá, lejos. Hoy puedo ver el final un túnel.

Déjenme ponerlos en contexto.

Una de las cosas que siempre me reproché desde que inicié este proyecto fue la falta de cambios físicos. Ustedes saben, y yo sé, que comencé a aprender idiomas, que después de estar estacada y no querer hacer nada, avancé en mi carrera y estoy en el último año, que soy un poquito más extrovertida, que toco en una orquesta, etc… pero cuando la gente me ve por la calle, no ve esas cosas, la gente ve mi cara, y mi cara sigue igual. Yo quiero ser linda. Siempre soñé con poseer esa belleza que hace que la gente se te quede viendo en la calle. Esa belleza que hace que un lugar se congele por un milisegundo cuando entras en él. Ese era mi objetivo inicial, todo el resto, el embellecer el interior, para mí era importante pero en segundo plano. Todos pueden decirme que soy superficial, que soy tonta, que no va a cambiar nada… pero por favor déjenme averiguarlo por mí misma.

Ahora tengo la piel mucho mejor, mi pelo creció muchísimo, mis uñas están bien, bajé 5 kg. Pero me dejé estar, sentí que ya no podía mejorar más allá de eso. Así que dejé de esforzarme en ese aspecto por mucho tiempo.

Yo soy fea a nivel óseo. Tengo características externas que me hacen fea (cabello crespo, piel grasa, etc), pero aunque las arregle, mis huesos siguen dándome rasgos y asimetrías feas. En otras palabras, creo que ya lo dije, pero lo voy a repetir: se me hace estúpido mejorar mi cabello o mis uñas si mi forma ósea es fea, es como poner un moño sobre una pila de excremento. Así que no quería mencionar nada más sobre ello, y nuevamente entré a una cárcel. Una cárcel de comodidad respecto a mi aspecto. Ya no quería escribir sobre mi apariencia en el blog, esquivaba el tema. Prefería mencionar mis logros personales.

Pero ocurrieron varias cosas, una detrás de la otra, que terminaron por sacarme de nuevo de esa cárcel.

Primer hecho: Comencé marzo leyendo “La lección de August”… un libro sobre el primer año escolar de un niño de 10/11 años con malformaciones craneofaciales. La historia y la escritura en sí era medio mediocres, pero hubieron algunas frases que me chocaron muchísimo.

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La idea del protagonista siendo totalmente incapaz de mejorar su aspecto me chocó mucho. Me sentí atacada a nivel personal. Ese chico realmente no tenía manera de mejorar su aspecto y por ello usaba un casco de astronauta para tapar su rostro. Me sentí mal porque seguramente hay cosas que puedo hacer para cambiar mi cara y no las estoy haciendo. Estamos en el 2018, claramente hay cirugías que me ayudarían a mejorar, pero no estoy haciendo nada para acercarme a ellas. No me estoy esforzando. Me sentí hipócrita.

Segundo hecho: A principios de abril, estaba relativamente de buen humor ya que pude anotarme en francés para recursar el segundo año. También estaba feliz debido a que comencé mi último primer día de clases en la carrera. Pero solo bastó un mensaje para bajarme de la nube. UN MENSAJE BIENINTENCIONADO para que todo se vaya a la mierda.

Cuando salí del instituto tenía un mensaje de Juli. Ella abandonó la carrera y decidió comenzar otra, así que no la veo de seguido, aunque hablamos todos los días. Me mandó un whatsapp diciendo “Parece que no te voy a extrañar. Es igual a vos!”, adjuntada al mensaje estaba la foto de una chica. Asumo que su nueva compañera. El asunto es que… no sé cómo adornar lo que voy a decir, pero la chica era fea. De un 1 a un 10, yo diría un 3.

Pueden juzgarme por decir algo así de una conocida, tienen razón, pero cuando vi la foto no pude pensar otra cosa.

La chica tenía mi mismo problema en la mandíbula y su sonrisa era asimétrica y sus labios finitos. Su nariz era grande y su piel brillosa. Vi esa imagen y comprobé mi teoría: aunque esa chica se hiciera algo hermoso en el cabello o mejorara su piel, seguiría siendo fea.

“¡Es igual a vos!”. Me resonaba la frase en la cabeza mientras miraba la foto y me entraban ganas de llorar. Ese mensaje me arruinó la semana.

Tercer hecho: Ese mismo mes, me reuní con mis compañeras de grupo a hacer un trabajo. Mientras hablábamos, comenzamos a comentar sobre quienes eran lindas en el salón. Y una y otra tirábamos nombres… y de golpe algo me sacudió: estaba haciendo lo mismo que hacía en la secundaria, y me sentí igual de mal. Como si nada hubiese cambiado, estaba sentada con un par de compañeras hablando de “las chicas lindas” y como nos gustaría ser así. Fue un momento de shock que me dejo callada, no quise hablar más.

Cuarto y quinto hecho: Más tarde, durante mayo, ocurrieron dos cosas. Primero, vi a mi amigo Ariel en la calle. Ariel abandonó capacitación instrumental a principios del año pasado así que no lo veo desde hace más de un año. A ver… ¿Cómo reacciona una persona normal al ver al amigo que no ve hace un año? Obviamente corre a saludarlo y a ponerse al día… ahora ¿cómo reaccioné yo? Ni bien distinguí su forma me escondí en la entrada de un edificio ¿Ustedes se pueden imaginar la frustración, la humillación… las ganas de llorar que me trajo reconocer la magnitud de la urgencia tuve de esconderme de alguien teniendo 25 años?

Más tarde, ese mismo mes, me enteré que Fran renunció a su trabajo en el interior y volvió a la ciudad. No sé si lograrán comprenden el pánico que me nació al saber eso. Un pánico que se reflejaba y se refleja TODOS LOS DÍAS cuando camino por la calle y pienso que me lo puedo cruzar en cualquier momento. Imaginen que me vea así, con la misma apariencia de siempre. Me vería igual. Sería como si no hubiese cambiado nada en 5 años. Si me lo cruzo, mi primer instinto sería bajar la cabeza… entonces ¿qué cambio en todo este tiempo?

Sexto hecho: Hace unos meses, en mi ciudad hubo un escrache a un chico muy popular en la élite de la ciudad. El chico era extremadamente machista y lo escracharon entre muchísimas chicas. Entré a los instagrams de cada chica y empecé a leer las historias que contaban. Pero algo me llamaba la atención: en todas las cuentas se seguían mutuamente con Fran. Eso no me molesta de ninguna forma. Pero eran tan lindas, tan tan lindas… tan lindas que en mi cabeza todas las señales, las pistas, las cositas que consideré que podían significar algo de parte de él se esfumaron de un escobazo. Fue como abrir los ojos de verdad. No eran solo lindas sino también talentosas y exitosas. Fotos de viajes, fotos cantando, fotos bailando, fotos tras fotos de chicas lindas. Foto tras foto me sentía más y más pequeña ¿quién me creí para llegar a pensar por medio segundo que rodeado de chicas así podía llegar a siquiera fijarse en mí? Y no me quiero sentir así. No quiero.

Necesito que las cosas cambien. Más específicamente, necesito que mi rostro cambie.

Y la única respuesta para este problema es una cirugía. Una cirugía que me cambie el rostro a nivel óseo. Una cirugía maxilofacial. Pero necesitaba moverme, necesitaba conseguir un odontólogo, sacarme radiografías, pagar una prepaga, comenzar el tratamiento…

Y ¿cómo se empieza algo? Dando el primer paso obvio. Averigüé todo y me puse en marcha para comenzar con el tratamiento.

Atrasé esta entrada porque quería que sea un punto definitivo. Quería que esta sea una entrada sin retorno, y lo es.

Hace unas semanas me colocaron la ortodoncia pre quirúrgica.

Esta ortodoncia tiene un objetivo PURAMENTE quirúrgico, es decir que ahora que la tengo puesta ya no hay vuelta atrás. Los brackets van a acentuar mi mala mordida como un proceso necesario para la cirugía. Por lo tanto, ahora que los tengo puestos el único lugar al que me dirijo, sin desvíos, es a la cirugía. Cuando entré a que me  coloquen los brackets, entré sin tener idea de cómo iba a hacer. Es una cirugía cara, y no tengo trabajo ni obra social. Pero me puse los brackets igual, necesitaba un impulso que me obligue a moverme. Y es este es mi impulso, una especie de apuesta… si no me esfuerzo por la cirugía, la ortodoncia me va a deformar aún más la mandíbula y me voy a quedar peor.

Cuando la odontóloga me dejó sola por unos minutos, pude leer el informe que escribió sobre mí para el cirujano: escribió sobre mis asimetrías faciales y mis problemas óseos. Al contrario de lo esperado, fue un poco placentero leerlo. Al fin veía por escrito algo que siempre vi en el espejo, algo que siempre vi reflejado en el trato de los demás hacía mi persona. Lo que siempre me negaron mis amigos y mi familia: “Nada que ver, vos tenes problemas de autoestima. Tenes que madurar, cuando te miras en el espejo solo ves defectos” etc etc. Al fin sé que no estoy loca. Al fin sé que mis defectos están ahí y no son mi invención.

Para que tengan una idea de lo que es esta cirugía, los invito a pasarse por “El día que mi cara cambió”. Estoy considerando escribir mi historia en ese blog.

 


 

Cambiando de tema, durante estas semanas pasaron diferentes cosas que valen la pena mencionar: Primero algunos temas con Fran: Últimamente noté que nunca iniciaba conversación. Lo normal era que si había alguna imagen o algo que quería pasarme, se lo pase a Juli y le diga “pásaselo a Carla”. Las pocas veces que hablamos fueron medio cortantes, ya no me buscaba conversación.

Pero yo me busqué esto. Yo soy la que siempre contestaba con monosílabos, la que contestaba tarde, la que no buscaba conversación. Todo culpa de mi baja autoestima, así que no puedo quejarme. Igualmente en un rebato de algo que no sé si es madurez o inmadurez, decidí dejar de seguirlo en twitter para no tener que ver nada de él. Odio pensar en las respuestas mediocres que di, odio sentirme así.

En una materia del profesorado, Filosofía, nos pidieron que elijamos una canción que represente nuestro camino profesional y personal. Yo llevé una canción llamada Maré de Scalene. Una canción que hablaba de como los seres humanos se conectan, se guían, comparten y se complementan mutuamente. Cómo la experiencia de algunos es la base de otros. Cómo los humanos comparten esperanza. Creo que era perfecta para mí, representando mi blog, mi vida y mi profesión.

“Desde lejos, lo recibo. Desde cerca, lo comparto.
En la oscuridad, te veo. En el silencio, me escuchas”. – Maré (Scalene)

Pero surgió algo: todos mis compañeros eligieron canciones depresivas, tristes… muchos se largaban a llorar cuando les tocaba explicar su elección. Todos estaban mal, todos estaban desesperanzados, sin ganas de nada. Y me sentí tan fuera de lugar. Tan lejana a todos, como siempre… pero por primera vez en la vida, fue en un buen sentido. Yo estaba llena de esperanzas, con ganas de seguir, con mucha fuerza de voluntad, agradecida por todo.

Si, agradecida. Porque si hubiese nacido hace unos años ni siquiera existiría la cirugía que ahora está perfeccionada. Agradecida por tener a ustedes leyéndome. Agradecida por estar en el último año de la carrera (aunque sea tarde), agradecida por todo.

Hace unos pocos años seguramente también hubiese elegido una canción triste. Hace unos pocos años también hubiese querido largarme a llorar mientras hablaba de mi vida personal y profesional… y entonces me di cuenta de que definitivamente algo había cambiado en mí.

Me ocurrió otra cosa: tenía una de “esas semanas” donde todo se junta: parciales, orales, trabajos a entregar, proyectos que hacer, partituras nuevas para tocar, etc. Me senté tranquila e hice una lista de las cosas que tenía que preparar, día  por día. El jueves tocaba presentar en filosofía un ensayo sobre nuestro futuro docente, y en otra materia, un video sobre una unidad del libro.

Preparé y presenté el video, y en la siguiente hora, la profesora preguntó quién quería leer su ensayo en voz alta. Ya me había escondido dos veces porque me sentí fuera de lugar con un ensayo o reflexión llena de esperanza entre la depresión de mis compañeros. Pero hoy dije que no. Hoy voy a mostrar lo que hice.

Después de que una compañera leyó su ensayo (y sí… se largó a llorar. Porque mi instituto es un poco especial en eso hacer daño a la salud mental de las personas), leí un ensayo sobre cómo me inspira la idea de ayudar a los alumnos a salir del colegio sabiendo que son fuertes, que son capaces, que pueden lograr muchas cosas al contrario de lo que creen. Porque para mí fue así… terminé la secundaria con etiquetas como “tímida, callada, inútil, perezosa, fea”… y me las creía. Pero hoy, años después, tomo el liderazgo de los trabajos en grupos, trabajo con quién sea, me paro al frente de un salón de clases, entrego todo a tiempo, hago muchas cosas a la vez… Me gustaría que los chicos terminen el secundario sabiendo que las etiquetas que les imponen no son restrictivas, y que pueden superarlas cuando quieran.

Todos me aplaudieron, incluso mientras leía decían “Eaa!”. El humor del curso cambió para bien, y la profesora me felicitó. Se sintió muy bien.

Cuando estaba guardando mis cosas, se me acercó Diana, la chica más responsable del curso, a la que todos tenemos como ejemplo. Y me dijo “Carla ¿cómo haces para entregar todo a tiempo y que todo te quede tan lindo siempre? y nunca te veo nerviosa, siempre estás tranquila”.

Me tomó por sorpresa y le dije “Gracias! lo que pasa es que no hago la residencia yo, por eso tengo más tiempo”. No sé por qué dije eso. Me sentí mal por ella porque vi que hizo una comparación parecida a las que yo siempre hago con mis cosas y las de todo el mundo. No quería que se sienta mal así que rebajé mis logros. Pero ella no sabe que hago francés, no sabe que estoy en la orquesta, no sabe que hago música aparte. Y no quería decírselo, algo en su tono de voz me demostró que estaba disgustada consigo misma. Me hubiese gustado decirle algo lindo sobre como ella es admirada por toda la clase, sobre cuanto nos inspira su esfuerzo, sobre cuanto me gustaría ser como ella… sabiendo que se va a recibir a los 21/22 años. Pero no me salió, fue todo muy de golpe.

Yendo a casa caí finalmente en lo que había pasado, y fue como pisar una nube. La chica más inteligente y responsable de la clase me miraba a mí de la manera en la que yo antes miraba a las personas que iban por delante de mí. Y ni siquiera sabía la mitad de lo que yo hago.

¿De qué otras cosas me estaré perdiendo? ¿Qué otras cosas no estamos viendo en nosotros? ¿Cómo nos ven los otros?

“Hay más de lo que mis ojos pueden ver, más de lo que tu mente puede concebir”. – Maré (Scalene)

Gracias por leerme ♥

Me despido con una frase de “La lección de August”.

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Enero negro

Termina enero y un año que se presentó ante nosotros como un desconocido, poco a poco comienza a afianzarse y tomar forma del clásico sociópata que te hace creer que te está dando algo, cuando en realidad te lo quita todo.

No quiero mentir diciendo que comencé el año con excelentes expectativas, o que realmente me esperaba cumplir todo. Pero fue justamente por eso, que forcé una lista de objetivos de tamaño considerable. Si lo que tengo enfrente se vislumbra como algo con pocas luces, mi método de pelea es similar al que adoptan ciertos animales frente a un depredador: pretendo ser más grande de lo que realmente soy. Igual que este blog, igual que mi lista, igual que mi vida.

Y así comencé enero, a las patadas, porque a mí me estaban pateando también.

Diciembre se despidió con la desaparición de uno de mis gatos, y la desesperación por encontrarlo. Esto conllevó el gasto de dinero en imprimir volantes de colores y pegarlos por todo el barrio sin éxito evidente por varios días. Enero me despertó con el rumor de que alguien lo había encontrado, y con la esperanza abrigada en desconfianza, pregunté por todos los detalles posibles antes de que me lo traigan. Una vez que estuve segura de que era él, la desconfianza se desintegró rápidamente y me senté risueña a la espera de la primer noticia buena del año. Noticia que nunca llegó, porque no era mi gato.

Y apaleada por un disgusto totalmente innecesario, porque fue eso: innecesario, me retiré con el sabor amargo de que el año no comenzó del todo bien.

Siguieron pequeñitos disgustos que iba tratando de batear. Pero el más destacable de ellos fue, sin duda, la amarga realización de que sin importar cuanto practique, no voy a lograr notas altas en la flauta (debido al problema en mi mandíbula). Esto conllevó a la decisión de dejar flauta hasta después de mi cirugía. Y no sé ustedes, pero para mí, por más justificado que esté, cada abandono se siente como si tirara un pedacito de mí misma antes de llegar a la meta.

Mi tío depositó el dinero y una infinidad de posibilidades desfilaron ¿qué debía hacer primero? ¿Debería dejarlo intacto y ahorrar para mis cirugías? ¿Debería comenzar a trabajar en los puntos sobre mi cuerpo que marqué en el post anterior? Yo podía seguir planeando en vano, porque mi papá y mi mamá ya tenían planes para ese dinero: arreglar el auto familiar.

Acepté la decisión, porque la entrada económica de la casa es el kiosco, y la base misma del kiosco es el auto. Igualmente, me quedaba el consuelo de que el mes siguiente seguro podría ahorrar… pero no.

Me senté con mis viejos a tomar mate, y en una de esas mi papá comienza a comentar lo que tenía que arreglar del auto, y  luego comenzó a hablar de arreglar no sé qué de no sé cuál.  Tardé un poco en comprender que todos estos los planes se basaban en lo que mandó y mandaría mi tío. Exaltada, lo único que me salió decir fue “Eh eh, para, ¿y mi cirugía?”.
Me respondió “Tenes que tener paciencia”, con la mirada medio perdida le dije: “Tuve paciencia por 25 años”, y escuché: “Bueno, cuando trabajes te la haces”.
Tomé un último mate que me supo más amargo de lo normal, me levanté, y me fui a llorar a mi cama.

Y ahora yo sé que ustedes dirán ¡Pero era plata que te iba a dar a vos, ¿Por qué se la das a tus viejos?! Y bueno, si bien es verdad que trabajo en el kiosco familiar, y que estoy transitando por el último año de mi carrera, también es verdad que voy a cumplir 25 años y no estoy trabajando. Me tortura saber que hay chicas de 20 años y menos totalmente independizadas.

En fin… no voy a decir que el mundo se desmoronaba. El mundo siempre está igual. Lo que se desmorona es el piso sobre el que yo estaba. Y caí, caí más y más, y el mundo siguió como siempre, arriba mío.

Pero bueno, vamos a ahorrar otra no queda, ¿verdad? Pues no. Mi tv murió la primer semana de enero. Murió. Muerta. Fin. No tiene arreglo. Ahora pensarán que qué tiene que ver que mi tv no ande… bueno, yo lo resumo. Muchos pensarán que mi pasión en la vida es tal vez la música, o los idiomas, o los libros, o la escritura, etc… Pero no. Mi pasión son las series. Yo prendo la TV y apago el mundo. Mucha gente me pregunta cómo soy capaz de hacer tantas cosas y no morir de estrés. Y nunca la digo, pero la respuesta es que sé que cuando termino el día, voy a casa y de recompensa puedo entrar a un mundo mágico donde el estrés no existe, y donde muchas veces, los sueños se cumplen. Ni siquiera los libros me transportan tanto como las series. Cuando cumplí 20 años, tuve la oportunidad de gastar dinero que venía ahorrando desde hace mucho en una cirugía o comprarme una tv enorme para sumergirme aún más en ese mundo. Elegí lo segundo y no me arrepiento. Sé que tal vez la inspiración a mejorar me la contagiaron esos personajes que admiro tanto desde el otro lado de la pantalla, y sé que  no solo fueron inspiración, sino refugio durante las horas más feas. Y como dije en un comentario, antes de ser fea, soy seriefila. Y me contestaron algo muy lindo: “Sí, antes de ser feas, somos muchas cosas”. Así que ahora estoy viendo cómo lidiar con esto, porque algo tiene que salir.

 


 

En fin, terminé el reto lector de enero,  y decidí leer “Un mundo feliz” de Huxley.

Sin título

Sin dar vueltas, puedo decir que en un mundo feliz, la gente vive una vida sin tristezas ni preocupaciones, la cual es alcanzada a través de drogas, manipulación e hipnotismo. No existe el miedo, ni la tristeza, ni la angustia. La gente no apunta a ser alguien diferente. Están felices con ser quienes son, y esa es la base de la felicidad.
Uno de los protagonistas, que se percata de esta realidad, nos acompaña con el horror y las ganas de que la gente “despierte”. Este protagonista, hace lo imposible para que la gente salga de este trance, y a medida que leemos el libro, no podemos evitar apoyarlo.

Pero en un momento, cuando el protagonista se enfrenta a una autoridad, esta le pregunta cuál es su problema con el sistema. La gente es feliz, sinceramente son felices… no es una felicidad fingida como en 1984 y tampoco es una felicidad traducida en “Esto es bueno porque no conozco algo mejor” como en Animal farm. La gente realmente es feliz. El protagonista niega todo y termina su discurso diciendo “Reclamo el derecho a ser desgraciado”. Y ahí caes. Porque si a mí me preguntan si quisiera vivir en Un mundo feliz, me negaría a muerte al igual que el protagonista… pero ¿por qué? Sus habitantes son felices de verdad.

Y entonces comienzo a entender cuanto me gusta sufrir. Como dije antes, la base de mi sufrimiento es el querer ser más, apuntar a algo mejor. Eso, de por sí, atrae mucha tristeza consigo.

Pero ¿por qué elegí flauta sabiendo que tenía un problema en el paladar? ¿Por qué elegí cello sabiendo que era uno de los instrumentos más difíciles que existen? ¿Por qué solo me fijo en chicos que considero mejor que yo? ¿Por qué elegí un profesorado siendo que soy extremadamente tímida? ¿Por qué?

¿Me gusta sufrir?

Sí. Me gusta sufrir intentando escapar del sufrimiento.

Siempre pensé que ser fea era mi principal rasgo tanto físico como mental, pero ahora creo que antes que fea, soy cabeza dura. MUY DURA. Sé que debería haberme dado por vencida hace tiempo, pero no. No puedo no seguir. No puedo.

 


 

Juli me mandó un mensaje diciendo que estaba hablando con Fran. Al minuto, Fran me mandó un mensaje con una captura diciendo “Mirá lo que saco por hablar bien de vos”. En la captura hablaban con Juli y en la conversación, él le decía que yo era “re inteligente”. Me fui al chat con Juli y le dije “contame de qué están hablando” y nada, me pasó la conversación. A lo que yo le mandé captura de lo que él me mandó. Esto fue lo que me dijo ella:

(ella con bordes rojos, y él con bordes azules)

 

 

Primero que nada, para saber quién es Fran, entren a este post.

Esta fue la primera vez que Juli comenzó a decir cosas de ese estilo. Y me sorprende la verdad, porque siempre pienso que son cosas que veo yo. Ya saben… “es imposible que alguien así de lindo me tire onda… IMPOSIBLE”. Juli es mi mejor amiga desde hace 5 o 6 años, y no tiene idea de la existencia de este blog, ni de mis esfuerzos por cambiar, ni de lo que me pasó con Fran. Nunca le dije nada porque me da vergüenza. Que tu amiga la fea te venga a decir no solo que gusta del más lindo, sino que ve “señales” de que él le corresponde.

Y no solo eso me da vergüenza, sino que esto también. Me da vergüenza que me digan inteligente. No me siento así. Siento que todo me queda por la mitad, que fallo en todo… me siento estúpida.

En fin, lo de salir, es porque Fran una vez le dijo para encontrarnos a tomar algo. Ella me lo comunicó, y yo obviamente le dije que no… le dije que estaba ocupada, pero en realidad, ustedes saben que no pienso encontrarme con él hasta que me sienta linda por dentro y por fuera. Cuando ella le dijo que yo no iba, él cambió de tema y a pesar de que ella sí quería ir, él se hacía el desentendido.

Odio mi fealdad. Odio la fealdad de mi cara y mi cuerpo casi tanto como odio la fealdad de mi mente, que me dice que veo cosas donde no hay y que es imposible.

Yo dije en algunos posts, que a mí jamás me ocurrió el tipo de amor que se desarrolla con el tiempo. Para mí es a primera vista o nada. Porque no son los ojos, es el alma. Yo cuando lo vi a Fran, sé que fue algo que tenía que ver con el alma. No con el cerebro, ni con el físico, ni con el corazón. Era el alma diciéndome “Es esto… no sé qué es, pero sé que es esto”. Y tal vez, si no fuese mentira que veo cosas donde no hay, a él le pasó/pasa lo mismo y no le importa mi apariencia, porque él también lo sintió en el alma. Pero yo jamás sería feliz sintiéndome menos que alguien. Yo necesito amarme antes de amar.

Y tal vez para el momento en el que me sienta linda, él ya esté con alguien. Capaz para ese día se olvide totalmente de mí. Pero yo sé que fue el alma, yo sé que fue mi alma guiándome a esto. Porque aunque nada salga de nosotros dos, muchísimo salió de mí. Y estoy orgullosa de eso.

 


 

Dicen que cuando se cerra una puerta se abre una ventana… y a mí se me abrieron unas ventanitas chiquitas que, a pesar de todo lo que me pasó, confío en se vuelvan puertas enormes. Porque ya saben, antes de fea, soy cabeza dura.

Gracias por leerme, nos vemos en el proximo post.

Objetivos para este 2018

Luego de los problemas que tuve el año pasado, pensé que lo mejor sería ser discreta en cuanto a pedidos y enfocarme en una o dos cosas y dejar de lado otras… ¡pero que se pudra todo! Yo voy a pedir lo que yo quiera… ya tengo 25 años de ser discreta y estoy un toque harta de eso también.

Tenía mucho miedo que el fiasco ocurrido durante el año pasado me provoque una desesperanza tan grande que ya no sentiría ganas de seguir, pero por el contrario, en vez de decir “Ya no quiero seguir” pensé “Vamos a esforzarnos más”.

Así que solo me queda el dilema: ¿está bien tener pocas metas y concentrarse en ellas, o es mejor tener miles de metas e intentar que todas se cumplan?

Me puse a pensar muchísimo, ¿qué debía elegir para este 2018? ¿Cómo puedo evitar fallar? Y entonces entendí que este es el primer blog en su tipo, es experimental, es una ayuda para los que vienen después. Está bien equivocarme.

En cierto momento de mi vida, me atormentó mucho el pensamiento de que no era importante para nadie. Que mi existencia en la vida de otras personas se resumía a ser un escalón. Una especie de compañía temporal que confortaba hasta que encontraban a la persona a la cual realmente querrían tener presente por siempre. En un inicio, la idea me torturó mucho. Cada vez que conocía a alguien, solo podía pensar en el abandono que se aproximaba, y en mi incapacidad de ser ESE alguien. Pero con el tiempo, esa idea punzante se fue redondeando hasta que no cortaba más. No lastimaba más. Yo soy un ser humano, soy importante aunque no sea el número uno en la vida de alguien. Es esa idea enfermiza de que uno tiene que ser la prioridad de otro ser humano la que me lastimaba… y no era así. Yo soy experimental. Si me equivoco, es para que los que me ven/leen no cometan el mismo error.

Y no me pareció tan malo. Ser una especie de conducto, de transición en la vida de las personas. No solo de persona a persona, sino de etapa a etapa. Cuando lo pienso así, comienzo a entender por qué elegí la docencia.

Entonces, básicamente, si me equivoco este año es para que ustedes no cometan el mismo error cuando lo intenten. Si no funciona, intentaremos algo mejor el año siguiente.


 

¿Cómo me veo a mí misma?

Voy a seguir este post con un pequeño dibujo. No tengo talento para dibujar, pero aunque lo tuviera, el dibujo no sería lindo. Y eso es porque me voy a dibujar a mí misma. Siento que el solo mencionar las cosas que no me gustan de mí no son suficientes, así que siendo que las fotos me son algo imposible, decidí que lo mejor sería dibujar.

Voy a dibujarme y a enumerar cada una de las cosas que quiero cambiar/mejorar.

Antes que nada, por favor no tomen a mal esto. Si yo por ejemplo tengo la nariz ancha y no me gusta, es un tema personal. Es algo que a mí no me gusta y quiero cambiarlo. Eso no significa que la gente con nariz ancha sea fea. Rihanna tiene la nariz ancha y le queda preciosa. PERO A MÍ NO.
Aclarado esto, solo me queda repetir: este es MI CUERPO y estas son las cosas que no me gustan de él. Que alguien tenga lo mismo que yo, no significa que sea malo. Gracias por entender.
Segunda aclaración: seguramente si alguien ve este dibujo, van a pensar que tengo problemas psicológicos y demás, que solo veo cosas malas en mí. Pero yo sé bien qué cosas me gustan de mí. Sé que me gustan mis ojos, mis pestañas, mis orejas, mis pechos, mi ombligo, mis pies… y que antes de comenzar el proyecto, tenía acné y unas manchitas. También tenía las cejas mal modeladas y las rodillas oscuras. Esas son 4 cosas que logré cambiar, y que hoy en día también me gustan mucho de mí.

Sin más preámbulo:

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  1. Cabello crespo y rebelde. Sin brillo. Es muy largo porque siento que no me quedaría bien el cabello corto (me llega hasta la cola). Siempre fue castaño, nunca me animé a hacer nada con él.

Consecuencias: Siempre lo llevo atado en un rodete porque no sé cómo manejarlo. Siento que es aburrido y que me refleja de esa manera al exterior.

Solución: Hacerme el alisado y luego pensar si quiero hacerme balayage o cortarlo o alguna otra cosa.

  1. Nariz ancha (con punta redonda).

Consecuencias: Cuando me veo al espejo, o cuando me sacan una foto, lo único que veo es mi nariz. Es como si ocupara toda mi cara. Me deja el rostro más redondo y las facciones menos delicadas.

Solución: Rinoplastia.

  1. Labios superiores largos y finos. Debido al problema que tengo en mi mandíbula, los labios superiores crecieron más largo de lo debido para subsanar ese error.

Consecuencias: No se me ven los dientes de arriba al hablar, ni al sonreír, ni nada. No exagero cuando digo que “nací sin poder sonreír”. Tengo problemas al tocar la flauta o al pronunciar algunos fonemas.

Solución: Lip lifting.

  1. Mandíbula mal formada. Heredé la mandíbula inferior adelantada de mi papá. Tengo el paladar superior pequeño, y mordida borde a borde.

Consecuencias: aparte de las miles de consecuencias funcionales, estéticamente me deja fatal. Me deja la cara asimétrica, y la mandíbula inferior notablemente más adelantada.

Solución: Ortodoncia y cirugía Maxilofacial (esta cirugía es más importante que cualquiera de las anteriores y debe ser realizada en primer lugar).

  1. Kilos demás. Tengo mínimamente unos 5 kg demás… se reparten en mis brazos, vientre y principalmente en mis piernas.

Consecuencias: Hay mucha ropa que no me gusta como se ve en mí. Siempre fui fanatica de la ropa con estilo asiático y no se me ven bien. OJO, no digo que la ropa se le vea mal a la gente con kilos demás, pero simplemente es mi cuerpo y no me gusta como se ve en MÍ.

Solución: Más ejercicio y dieta. En caso de que no funcione, averiguar si tengo tiroides.

  1. Piel oscurecida por el roce que se produce en mis brazos y en la entrepierna.

Consecuencias: Más que obvio… se ve sucio y no me gusta usar prendas con mangas cortas o shorts, porque se ve.

Solución: No tengo idea, primero que nada adelgazar, y luego veré con una dermatóloga.

  1. Vello corporal. Una de las pocas cosas que tengo “normal”. No tengo mucho, y de hecho tengo poco, pero lo odio jajaja, y odio depilarme.

Solución: Depilación definitiva.

  1. Micro arañitas y varices. Tengo las piernas súper blancas (porque nunca usé short, ni pollera) y las venas comenzaron a notarse más de lo debido. Mi mamá y mi papá tienen varices así que tengo que tratarlas lo antes posible para que no se formen enserio.

Solución: Ir a un flebólogo.

  1. Diferentes colores de piel en todo el cuerpo. Mis piernas nunca se broncearon así que son muy blancas, igual que mi vientre y mi pecho. Mis brazos están bronceados y mi rostro tiene otro color aparte. En fin, una deformidad.

Solución: Broncearme completamente o aclarar las partes bronceadas.

 


Metas que deseo que se cumplirán este año 2018:

Ahora sí viene la lista de objetivos. Como dije, esta lista va a ser diferente a las demás. No solo va a incluir muchas cosas que se contradicen (por ejemplo, creo que no debería poner “recuperar el segundo año de francés, ya que tengo residencia de secundaria a mitad de año, y es probable que tenga que dejar de nuevo… o hacerme una cirugía y regularizar todas las materias son contra productivas, ya que por el reposo seguramente perdería algunas materias), sino que no va a ser una lista estática. Va a ir cambiando con el tiempo, al punto en el que ya no sea reconocible. O al menos eso me gustaría intentar.

  1. Voy a volver a unirme a la orquesta (flauta y cello).
    Esta es una de las “contradictorias”. Ya que si hago la residencia no podré entrar a la orquesta. Pero en fin, la verdad es que crear música en conjunto brinda una sensación incomparable. Voy a hacerlo hasta que explote todo (con “todo” me refiero a mí misma).
  2. Voy a leer al menos 12 libros.
    Voy a cumplir este reto:
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  3. Voy a regularizar todas las materias de 4to y aprobar todas las de 3ro.
    Nada que aclarar, solo me queda una materia de 2do por aprobar y el resto son de 3ro. Quiero poder recibirme el año que viene.
  4. Voy a regularizar y aprobar todas las materias de 4to de capacitación instrumental.
    Otra contradictoria, si logro operarme, no voy a poder terminar flauta este año.
  5. Voy a tratarme la sinusitis y hacerme análisis de todos los problemas de salud que pueda tener (tiroides, anemia, varices, etc).
  6. Voy a usar ortodoncia pre quirúrgica.
  7. Voy a hacerme la cirugía maxilofacial.
    Esta no es contradictoria, pero tiene dos condiciones que quedan fuera de mis manos. Una es el dinero, y otra es la duración de la ortodoncia pre quirurgica. La odontologa me dijo que puede durar 6 meses o hasta más de un año.
  8. Voy a hacerme una rinoplastia.
    También tiene una condición: la maxilofacial debe ir primero. Es imposible operarme de cualquier cosa si no me realizo la maxilofacial en primer lugar.
  9. Voy a hacerme un liplifting.
  10. Voy a aprender más sobre lo espiritual. Tanto en lo mental como en lo práctico. (Meditar, hacer yoga, proyección astral, asistir a eventos, etc)
    Simplemente lo adoro lo espiritual desde que tengo uso de razón. Siempre dije que si me dan a elegir entre hacer proyecciones astrales a voluntad o pasajes gratis para ir a cualquier lugar del mundo, voy a elegir lo primero sin pensarlo mucho.
    Y es que, como aclaré en mi post “Cuando el espejo no refleja el amor propio“… yo siempre me sentí encerrada. Como si mi cuerpo físico fuese la prisión de mi alma.
  11. Voy a adelgazar (al menos unos 4 kg más).
  12. Voy a hacer canto de manera privada una vez que me haya hecho la cirugía.
    Nunca estuve extremadamente interesada en el canto. Pero nunca está demás aprender. Creo que sería lindo cantar o tararear algo sin sentir vergüenza. Hablo de hacerlo después de la cirugía porque ahora mismo no puedo abrir la boca como se debe.
  13. Voy a recuperar el 2do año de francés.
    Como ya aclaré, también es contradictoria.
  14. Voy a ver mínimamente 30 series.
    Igual que con los libros, quiero seguir sumando más y más conocimientos. Más temas de conversación. Quiero tener siempre algo interesante que decir.
  15. Voy a encontrar trabajo.
    Otra contradictoria, pero como dije más arriba vamos a seguir “hasta estallar”.
  16. Voy a tener energía suficiente para cumplir con mis obligaciones.
    Ya sea con vitaminas o meditación o lo que sea, nada de procrastinar.
  17. Voy a hacerme algún tatuaje y piercings.
    Siempre admiré los tatuajes y los piercings, me parece que son hermosos. Pero nunca me los hice por algún tipo de miedo infundado. Nunca quise destacar mucho en el colegio, ni tampoco rebelarme, y sentía que ambas cosas podían ser representadas con un tatuaje o con piercings (era una idiota, ya sé). Me daba vergüenza.
  18. Voy a hacerme algo en el cabello.
    Este es otro de mis pensamientos idiotas. Simplemente creo que no tiene sentido hacerme balayage o alisado o lo que sea, si mi cara es fea. Para mí no tenia sentido poner un moño lindo en una pila de mierda. Quiero sacarme este pensamiento de encima pero me cuesta mucho. Siempre pienso “después de que me opere, después de que me opere”
    No sé si este va a ser el año, pero lo intentaremos.
  19. Arreglar al menos 3 de los problemas presentados en el dibujo.
  20. Voy a ver lo positivo en todo, voy a rodearme de gente que me quiera y voy a intentar se feliz.

 


 

Finalmente, solo me queda hacer una pequeña listita de prioridades… Es decir, una lista a la cual voy a acudir para ir comparando y tachando de abajo hacía arriba cuando las cosas se pongan feas y tenga que dejar algo de lado:

Prioridad 1: Cirugía maxilofacial, o en su defecto, ortodoncia pre quirúrgica.

Prioridad 2: Terminar de cursar mi carrera este año (incluyendo la residencia).

Prioridad 3: Continuar capacitación instrumental (flauta incluida).

Prioridad 4: Terminar 2do año de francés.

Prioridad 5: Encontrar trabajo.


 

Eso es todo por ahora… Muchas gracias por leerme. Espero que ustedes también estén pensando en qué harán este año. Muchas gracias a todos, los adoro 🙂 .